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El barco de Simbad según Rimsky-Korsakov, el marino.

Rimsky-Korsakov vivió gran parte de su vida en San Petersburgo, donde el ambiente marítimo y su familia le influyeron decididamente para hacerse marino.

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Alf Layla Wa Layla es el primer título con el que fue conocida la colección de quinientas historias que hoy conocemos como Las mil y una noches, un clásico de la literatura oriental cuya influencia en occidente sólo es superada por la del Corán. El análisis profundo de la obra ha permitido a los críticos afirmar que la colección está escrita por varios autores de diversas épocas, que los nombres provienen de Irán siguiendo un esquema narrativo que viene de la India y recopila cuentos de hadas, relatos de amor, poemas, fábulas, tragedias, historias de viajes y aventuras, y leyendas religiosas, que pueden rastrearse en Irak, Egipto y Turquía, incluso Grecia. Las mil y una noches se popularizó y causó gran impacto en Occidente en el siglo XIX, época en que las metrópolis impulsaban las expediciones geográficas en paises exóticos. Y aunque es posible que nadie haya leído completa la colección, Aladino, Simbad el marino, Alí Babá, la lámpara maravillosa y los cuarenta ladrones son personajes de la fantasía infantil occidental.

La historia es bien conocida: el sultán Schahriar descubre que su mujer le traiciona, y la mata. Creyendo que todas las mujeres son igual de infieles, ordena a su Gran Visir que le consiga una esposa cada día, elegida entre las hijas de sus cortesanos, para matarlas esa misma noche. Este horrible designio se trunca con la aparición de Scheherazade, una de las hijas del visir, que se ofrece como esposa al sultán, y la primera noche logra sorprender al rey contándole una historia fascinante. La narración entusiasma al sultán, pero Scheherazade la interrumpe antes del alba, prometiéndole contarle el final en el trascurrir de la noche siguiente. Así durante mil noches, la muchacha va contándole cuentos que surgen de otro cuento, una historia siempre incompleta que permite que el sultán posponga su venganza noche tras noche. Finalmente, ella da a luz a tres hijos y después de mil noches y una, el sultán le conmuta la pena y viven felices, con lo que se cierra la primera historia, la de la propia Scheherazade. Una de esas historias es la de Simbad el marino, relato que muchos creen inspirado en La Odisea de Homero y personaje que posiblemente inspiró el Robinson Crusoe de Daniel Defoe y el Gulliver de Jonathan Swift.

Nikolái Rimsky-Korsakov no sólo fue el célebre compositor perteneciente al Grupo de los Cinco, sino que, como Simbad, fue marino. Y eso sirvió para impregnar a sus principales composiciones de la sal de sus experiencias marineras, lo que deja patente en partituras como la de Scheherazade, obra llena de mar y sol, príncipes, velas hinchadas, calmas, fiestas, tormentas y naufragios contra olas monumentales. Aunque Rimsky-Kórsakov no había nacido en San Petersburgo, la ciudad fundada por Pedro el Grande con la intención de crear una ventana de Rusia a Europa, marcó su vida desde la temprana edad de doce años. Allí, en el único puerto de Rusia en el Báltico, al que se tiene acceso por el río Neva, el ambiente marítimo y su familia le influyeron para decidirse a ser marino.

Scheherazade se estrenó el 3 de diciembre de 1888 en el Club de la Nobleza, en San Petersburgo, bajo la batuta del propio Rimski-Korsakov. Desde ese momento, la composición –formada por cuatro escenas aisladas de Las mil y una noches, siendo el primero de ellos El mar y el barco de Simbadse convirtió en la más popular e importante obra del músico ruso por su vitalidad, sus atractivas melodías, su colorido oriental y su extraordinaria orquestación. A pesar de que no fue pensada como música programática, el tema que se repite en cada movimiento nos hace recordar a la bella esposa que estuvo dispuesta a contar durante mil y una noches una nueva historia.

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