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El cálido manto de la fiesta pintada con maquillaje caro y música en directo ocultaba la sangre derramada, el dolor pasado, las ausencias presentes… Estaban en Bataclan. + ver

Nunca un sueño le había resultado tan reconfortante a pesar de la inquietud que había despertado en él… así es como deben soñar los hombres libres, pensó, cuando temen dejar de serlo. + ver

Los truenos son solo ruido de fondo, un eco lejano de la tormenta que está por caer… o por disolverse en una tarde cualquiera de verano; los sustos llegan por otro lado… + ver

44 grados a la sombra, dijo la mujer del tiempo sin despeinarse, sin que se le moviera una ceja, sin caerse de sus tacones y dejando helado de calorina a quienes la estaban escuchando… + ver

Mientras sonaban los truenos, brillaban los rayos y caían piedras heladas del cielo pensó: la primavera es lo que tiene… la sangre altera, sí, y la climatología también. + ver

¡No hay derecho! la indignación lo animaba a gritar… y vaya si iba a gritar: en silencio, el domingo, frente a una urna y blandiendo el arma más poderosa: el voto. + ver

Bang. Un sonido seco, breve y fatal. Pero lo peor estaba por llegar, la traición, que llegaba silente y discretamente para echar sal en su herida y hacer eterno su dolor. + ver

El érase una vez de este cuento se escribió el 14 de noviembre de 1948, día en el que Isabel II paría a su primogénito, el hoy rey Carlos III del Reino Unido y soberano de los Reinos de la Mancomunidad de Naciones… + ver

Había llegado el momento de precipitarse, el instante en el que debía dejar de fluir y sentar cátedra de pensamiento propio, solidificarse. Qué breve y terrible instante en el discurrir de una vida entera… + ver

El día que descubres que la vitamina D ha caído es el día en el que tu cuerpo te dice que se hace mayor… pero a pesar de todo recuerdas que no cualquier tiempo pasado fue mejor. + ver

Un gol es un gol. Aunque sea en propia puerta. Porque el aciago momento en el que el goleador se da cuenta de que ha marcado en propia puerta llega siempre demasiado tarde. + ver

Sacó su caja de bruja, la que guardaba sus secretos y sus milagros, sus gotas de magia y su corazón; acarició los papeles que también guardaba en ella… + ver

Era su señorita de Avignon. Lo mismo podría llamarla cubo de Rubik por lo complejo que se le antojaba resolverla pero le gustaba Picasso… y le gustaba su amazona. + ver

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