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José Rodríguez Losada: el afinador del tiempo.

Emilio Lara reconstruye en 'El relojero de la Puerta del Sol' la fascinante vida de José Rodríguez Losada, el creador del símbolo de Madrid; de la belleza y la precisión que cada 31 de diciembre abre las ventanas del nuevo año.

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Cuando esta nota vea la luz, faltarán exactamente cuatro días para que los españoles volvamos a repetir el único ritual capaz de hacernos olvidar diferencias, discrepancias y envidias patrias de todo tipo con el reloj de la Puerta de Sol como testigo. Paradójicamente, la historia de ese artilugio casi mágico que preside cada entrada al nuevo año parece haber quedado enterrada entre las uvas, los petardos y las alegrías propias del 31 de diciembre. Más aún la de su progenitor, José Rodríguez Losada, un tipo fuera de serie que regaló al pueblo de Madrid su mayor obra de artesanía e ingenio.

Por fortuna, el escritor Emilio Lara ha rescatado del olvido la fascinante vida del chiquillo que pasó de pastor a Relojero de la Puerta del Sol. Bajo este título publicado por Edhasa hace poco  más de dos meses, el autor reconstruye en forma de novela histórica la apasionante aventura de un hombre hecho a sí mismo, exiliado en Londres por demócrata liberal, amigo de escritores, ideólogos y políticos de toda índole; generoso, inteligente y amante fiel del país que lo rechazó.

El libro, en palabras de Emilio Lara, “es el fruto de un flechazo”. Cinco minutos le bastaron al escritor jienense para sucumbir ante el relato de un compañero del departamento de historia del instituto donde comparten trabajo e inquietudes. “Quedé encandilado, explica, al descubrir la capacidad de superación de un hombre que fue un visionario, un genio que jamás se rindió”. José Rodríguez Losada enfrentó el fracaso como un reto. Y como un reto emprendió Lara la labor de investigación en torno a este personaje excepcional que logró convertirse en uno de los relojeros más prestigiosos de la Europa del XIX.

Ambientar la novela en una época convulsa, compleja, tan poco explotada literariamente como es el siglo XIX español supuso para Lara un arduo trabajo de investigación y también un constante viaje en el tiempo. Él, como historiador, no tuvo especiales dificultades en situar la obra en el entorno preciso. El material me ardía entre las manos, afirma. Sin embargo, las pesquisas acerca del protagonista no resultaron tan sencillas. La escasez de datos sobre un personaje tan peculiar le pareció sorprendente. No obstante, la fase de documentación me resultó gratificante. La de escritura también lo fue. Y es que reconstruir una existencia tan novelesca como auténtica le permitió estructurar una novela repleta de enigmas, de hechos reales salpicados con elementos de ficción que hacen del libro una fuente de aprendizaje divertida, amena. Todo ello sin perder en ningún momento la rigurosidad histórica que sobrevuela en cada página.

El relato —de intrigas, de amor, de suspense, de misterios y segundas oportunidades— comienza en 1814, en el pueblito leonés (Iruela) que vio nacer al niño Losada; el mismo que lo vio crecer y sobrevivir a la crueldad de un padre tirano y zafio. A partir de ahí, la novela alterna de manera paralela dos tramas magníficamente tratadas: de un lado, la época londinense del protagonista como prestigioso relojero; de otro, su enigmático pasado que ayuda a comprender cómo edificó su prosperidad en el exilio. Esta doble estructura temporal también la aprovecha Emilio Lara para destacar las diferencias entre la sociedad británica, avanzada y abierta al progreso, y la española, rancia, anclada en el pasado, sometida a los dictados absolutistas de Fernando VII.

Por las páginas de El relojero de la Puerta del Sol transitan personajes reales como Dickens, Lewis Carroll, el general Prim o José Zorrilla (amigo íntimo de José Rodríguez Losada e hijo del más acérrimo perseguidor de nuestro héroe, José Zorrilla Caballero, policía implacable del régimen del Borbón reinante). Tampoco falta el humor británico encarnado en Henry Baltimore. Personaje ficticio, excéntrico, mordaz, irónico, compañero de Losada en todos sus avatares londinenses y cómplice de La Tertulia del Habla Española, instalada en la trastienda de la relojería de Regent Street, donde todo era admisible salvo hablar de política.

Hoy, ese ingenio de precisión que José Rodríguez Losada afinó para el pueblo madrileño continúa funcionando con la misma exactitud del 1866 —revisada cada semana por los relojeros de Casa Losada y el actual relojero, Jesús López-Terrados— y conserva su maquinaria original casi al completo (el 95%).

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El relojero de la puerta del sol. Emilio Lara. ISBN: 9788435063173. Edhasa. Colección: Narrativas históricas.

Más información EdhasaEmilio Lara

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