El mal de Corcira: Lorenzo Silva salda una deuda con los lectores.

'El mal de Corcira' es el título de la décima entrega de la saga que Lorenzo Silva dedica a la pareja de la Guardia Civil más célebre y entrañable de la literatura española contemporánea.

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Estamos en el otoño de 2018. Es noviembre en la isla de Formentera, el clima aguanta suave, las noches frescas, las mañanas soleadas. Libres de la vorágine turística estival, las playas silenciosas disfrutan de la compañía de algún alma ociosa, de algún paseante despistado y del vagabundeo de quienes tienen la suerte de vivir allí. Pero a veces, sólo a veces, la aparente placidez isleña se ve perturbada por el crimen. Así inaugura Lorenzo Silva la última entrega de la saga Bevilacqua/Chamorro, El mal de Corcira.

El cadáver desnudo de un hombre maduro molido a palos aparece una mañana de noviembre en una playa de Formentera. El asesinato tiene todas las trazas de un crimen pasional. Las sospechas apuntan hacia otro hombre: guapo, joven y dispuesto a dejarse conquistar por la buena vida que le ofrece su pareja. Sólo un matiz pone a Bevilacqua en la órbita de la investigación: el muerto fue miembro de ETA allá por los 90, juzgado, condenado en Francia y en España, en libertad tras cumplir sus sentencias.

El mal de Corcira, como pasa siempre en la serie de Bevilacqua y Chamorro, narra la investigación de una muerte”. La trama esta vez discurre en dos escenarios temporales y espaciales que el autor logra superponer con la maestría acostumbrada: los noventa, en Guipúzcoa, en plena época del plomo etarra; la realidad española actual, entre Ibiza y Formentera. Pero también trata de narrar algo más y abordar desde la literatura uno de los episodios más sangrientos de nuestra historia contemporánea.

El autor, que ya había apuntado desde la primera entrega de la saga —El lejano país de los estanques (1998)— el paso de Vila por el País Vasco luchando contra ETA en primera línea, encuentra 22 años después el momento preciso y la forma adecuada de saldar “su deuda con los lectores”. Como él mismo afirma en su web, esa deuda “con el propio personaje y conmigo mismo viene de más atrás: la primera novela la escribí en 1995, la concebí en 1994, y uno de los primeros rasgos que definí del protagonista y narrador, investigador de homicidios, era su experiencia previa, áspera y traumática, en la lucha antiterrorista”.

¿Por qué ahora? Porque una vez terminada la pesadilla terrorista que envenenaba la convivencia en Euskadi, Silva tuvo entre sus dedos la historia (real) completa, con todos los matices de su ristra de crímenes, los detalles de su extinción. Desde esa perspectiva histórica, ya pudo abordar con decisión el episodio que forjó el carácter del protagonista. Bevilacqua no hubiera sido Bevilacqua sin pasar por el tamiz de la lucha antiterrorista, sin haber experimentado el miedo, la inseguridad, la rudeza de Intxaurrondo; la experiencia que ayuda a explicar al personaje y buena parte de su vida y su personalidad.

Lorenzo Silva sigue apostando (y ganando) por mezclar los ingredientes de la novela negra de toda la vida: un crimen oscuro, una investigación minuciosa, cierta carga social imprimida por el contexto temporal, la reflexión personal del investigador, su relación con el entorno. Pero, además, se encara al conflicto vasco desde su propia convicción: ETA, con sus chantajes y su vileza, no sólo puso en jaque al País Vasco, sino todo un proyecto de progreso y democracia que final y afortunadamente ganó la partida gracias, entre otra causas, al “sacrificio de quienes sin haber nacido vascos aceptaron exponer sus vidas para impedir que a estos se les impusiera la visión coactiva” de la banda.

Por ello el Bevilacqua maduro resurge en esta trama con toda la fuerza de aquel joven guardia inexperto, luchador, convencido de la necesidad de hacer justicia y sin una identidad demasiado definida. Una ventaja personal que conserva cuando, dos décadas después debe regresar al País Vasco para resolver el asesinato de uno de sus viejos enemigos y muchos de los fantasmas del pasado recuperan un pedazo de su espacio. Silva no sólo sabe qué contar, sino cómo hacerlo para engancharnos hasta el final, para empaparnos de su propia narración y  de las de otros. Y también de música.

Es otra de las grandes virtudes de Rubén Bevilacqua: la de ponerle banda sonora y lecturas concienzudas a su propia experiencia vital y profesional. No sólo. Además, es capaz de arrastrarnos a través sus notas literarias y musicales —muchas veces catárticas— a los espacios recorridos, al pasado, incluso al futuro.

El punto literario arranca esta vez con las reflexiones guerracivilistas de un clásico ateniense. Político, historiador, militar y pensador, Tucídides no sólo da título a la última entrega de saga Bevilacqua/Chamorro. A través de su Historia de la guerra del Peloponeso, este señor griego tan relevante remueve la conciencia del rencor, de las páginas pasadas no pasadas, de la vileza de los vencedores, del triunfo de la temeridad y el atolondramiento, del escarnio contra la inteligencia, la prudencia y la moderación. Hoy nadie lee a Tucídides, “nadie quiere que la antigua sabiduría le estropee los planes”.

Los paseos de Walter Benjamin por la Ibiza de los años treinta merecen igualmente una mención. Aparte del célebre ensayo, El narrador, Silva señala hacia la mitad de la obra el libro de Vicente Valero, Experiencia y pobreza, sobre la estancia de Benjamin en la isla —lo tengo pendiente todavía—, en los tiempos en que pergeñaba su Infancia en Berlín hacia 1900.

El espectro musical pasa por los títulos menos populares de los Pet Shop Boys (los conocidos, también), las utopías de Extremoduro, las extravagancias de Transvision Vamp o el icono gay de los garitos de ambiente ibicencos, Freddie Mercury. La etapa del Norte tira hacia Ken Zazpi, Huntza y Mikel Laboa. Interesante.

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La saga:

1.- El lejano país de los estanques (1998).

2.- El alquimista impaciente (2000).

3.- La niebla y la doncella (2002).

4.- Nadie vale más que otro (2004). Recopilación de relatos.

5.- La reina sin espejo (2005).

6.- La estrategia del agua (2010).

7.- La marca del meridiano (2012).

8.- Los cuerpos extraños (2014).

9.- Donde los escorpiones (2016).

10.- Tantos lobos (2017).

11.- Lejos del corazón (2018).

12.- El mal de Corcira (2020).

Más información DestinoLorenzo Silva

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