Endless Summer (y 2).

Poniente fuerte, viento de mar adentro hacia tierra adentro, frío. En pleno julio aquí todos dormimos con mantas.

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Poniente fuerte, viento de mar adentro hacia tierra adentro, frío. En pleno julio aquí todos dormimos con mantas. He perdido la voz. El mar está irregular y duro. No hay más serie que la constante y es constante un ir y venir de olas desordenadas, levantan en el horizonte grandes masas que pierden fuerza en un banco de arena cien metros mar adentro y vuelven a levantar dos veces antes de romper casi en la orilla.

Hay momentos en los que ves posibilidades y te aventuras o te engañas y te dejas llevar por las ganas. Te metes en el mar intentando aprovechar la corriente para llegar al fondo, remas, remas, remas, te enfrentas a la espuma, clavas la tabla, la hundes, te hundes con ella y dejas que la fuerza de la ola os saque tras suya, y sigues remando hasta que llegas donde no te comen las rompientes, donde las olas levantan con fuerza suficiente. Te sientas, respiras y te dejas levantar, mecer, sintiendo cómo el mar tira de ti ante esa masa de agua que se levanta delante, comprobando su fuerza. Remas la primera con fuerza, y se muere. Lo intentas con la segunda, la tercera, otra, otra… Y todas pierden la fuerza ante ti, en una poza justo antes de la orilla.

Buscas las referencias en la playa y el mar te ha arrastrado 200 metros al sur, Tánger está cada vez más cerca, remas. Después de diez minutos vuelves a estar donde parece que se levanta el más estable de los picos, te arden los hombros, los pectorales y los dorsales de remar sobre la tabla, de remar contra corriente, superas una y otra vez esa vocecilla que parece saber que hoy no harás nada, que no hay nada que hacer con éste mar. En la orilla tus referencias se desplazan lentamente hacia tu izquierda y tú te mueves hacia Tánger. Repites la operación varias veces hasta que te das por vencido, te dejas llevar.

Más al sur hay otro spot, la resaca lateral tiene la misma fuerza, pero al llegar, el pico constante, una de izquierda, renueva las ganas, remas, rompe tras de ti mientras pliegas el cuerpo sobre la tabla, colocas los pies y encaras la pared que aún queda limpia, inclinar, bajar, cambiar el peso, subir, atrás y cambio, giro, vuelta y giro, superar el labio de la ola con un floater y una espuma hasta la orilla.

Y así la vida.

Hang loose. Life looks so good.

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La versión más personal de todos nosotros, los que hacemos Loff.it. Hallazgos que nos gustan, nos inquietan, nos llenan, nos tocan y que queremos comentar contigo. Te los contamos de una forma distinta, próxima, como si estuviéramos sentados a una mesa tomando un café contigo.

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