La carta de verano de Zalacaín sabe a mar.

Te contamos a qué sabe la carta de calor y verano del resturante Zalacaín, obra y arte culianrio de Iñigo Urrechu.

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En Zalacaín lo tienen claro, la carta debe estar siempre pegada a los ingredientes que da cada temporada y por eso, ahora que estamos ya en pleno verano, renueva su propuesta gastronómica y propone platos refrescantes que hacen que se nos haga la boca agua:

Langostino tigre frito, aguacate con vieira y crema de espárrago blanco; quiche Lorraine de centolla, langosta y queso Idiazábal; lomo de bonito en costra de ibéricos, potxas y coulis de erizos de mar; rodaballo con crema de hinojo y vinagreta de ñoras con lima; lenguado sobre Colmenillas a la crema y salsa de albahaca; roti de pintada rellena y peras al Moscatel; pichón con salsa escabechada, rillet de sus muslitos y ajo negro.

A estas ricas y refrescantes novedades se suman los clásicos del Zalacaín como el Búcaro ‘Don Pío’ (que es el consomé gelée con salmón ahumado, huevo de codorniz y caviar) o la terrina de hígado de oca, teja crujiente, gel de albaricoque y crema de dátiles, también el famoso Wellington de centro de solomillo con crema de granadas y salsa de cinco pimientas y, para quienes se atrevan con ellos a pesar del calor, callos de Jorge Losa (la icónica receta de este plato del jefe de cocina del Zalacaín).

¿Y de postre? Tartaleta de chocolate con cerezas y crema helada de chocolate blanco; o Mousse de yogurt con lima, sopa de frambuesas y granizado de pacharán.

Saborear

Directos al paladar. Productos tan deliciosos como difíciles de encontrar “cocinados” o embotellados, en series limitadas, bajo la vigilancia de los expertos más selectos.

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