No solo de playas se alimenta la isla caribeña. 3 restaurantes para comerse Barbados.

Las ricas recetas locales se presentan en sofisticados escenarios.

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Barbados. Un remoto punto perdido entre aguas cristalinas. Una gota de arena blanca, salvaje en su interior, paradisíaca en sus costas. Una isla azotada por la bravura del Atlántico a un lado, por la paz del Caribe al otro. Un destino idílico en el que aún se encuentran solitarias y radiantes playas, en el que el «all inclusive» aún no ha hecho mella, en el que desaparecer descubriendo mágicas fotografías.

Un destino en el que, después de una brillante jornada de sol, entregarse también a las delicias culinarias que ofrece, que funden las recetas autóctonas con otras de carácter internacional. La isla bulle de propuestas gastronómicas sabrosas, más de toda la vida o más sofisticadas y elegantes, presentadas en un marco de ensueño.

Todas son reflejo de su historia. Desde las más mediterráneas (no en vano fueron los españoles los primeros en poner los pies allí), pasando por África y la India, debido esta última a la influencia colonial inglesa. Las especias son grandes protagonistas, las picantes por encima de todo, que acompañan en su mayoría a pescados autóctonos como el pez volador, emblema del país, o el mahi mahi, un particular delfín que se sirve por doquier.

La variedad de panes que elaboran es riquísima, salados y dulces, muy especialmente el de coco. No hay que dejar de probar el cou cou, una crema de okras, ni tampoco los conkies, una mezcla de vegetales envuelta en una hoja de plátano y asada, ni sus currys, ni otros frutos de mar como el erizo o la langosta, que son fáciles de encontrar.

Y, por encima de todo, no dejes pasar la oportunidad de dar rienda suelta al paladar en cualquiera de estos tres restaurantes que te proponemos. Los tres son un reflejo del lugar privilegiado en el que se encuentran, a nivel estético y gustativo. No los olvidarás nunca y serán siempre uno de los grandes motivos para volver a Barbados.

 

 

  • Camelot.
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    Camelot.

    Dentro del maravilloso Relais & Châteaux Cobblers Cove, un remanso de paz y exclusividad en la costa oeste de Barbados, se encuentra este restaurante que es un destino en sí mismo. Elegido en 2015 como restaurante del año, el chef Jason Joseph ofrece en él un verdadero ejemplo de los platos autóctonos refinados y actualizados de forma acorde con el lugar en el que se sirven. Acertarás siempre con la pesca del día, preparada con mil aliños diferentes.

  • The Cliff.
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    The Cliff.

    Casi suspendido sobre las rocas de un pequeño acantilado, The Cliff es el restaurante más romántico de la isla, lo visites durante el día o en la noche. Locales y extranjeros se visten de fiesta para acudir a él, y de hecho suele ser necesario reservar con algunos días de antelación. Paul Owens prepara con maestría el mahi mahi y el atún. Y a la luz de las velas y con el sonido del mar, todo sabe aún mejor.

  • The Tides.
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    The Tides.

    Construido sobre una antigua y lujosa residencia de principios del siglo XX, entre corales y caoba, se alza este restaurante cuya especialidad es el marisco caribeño. Las ostras de Colchester que consigue Guy Beasley son muy buscadas también, así como algunas carnes que trae de Estados Unidos. Lo mejor para indecisos es pedir su Seafood Tower para dos y darse un homenaje.

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