¿Te quieres con condiciones?

El querer está en el ser, no en el hacer, quiérete por quién eres. Acepta tus imperfecciones, porque te hacen un ser humano perfecto.

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Seguro que estamos de acuerdo en que el amor no puede tener condiciones, y que si las tiene, no queda muy claro que eso sea amor, ¿verdad? Ahora bien, por desgracia no es lo que enseñamos a los niños habitualmente, y tampoco es lo que nos han enseñado.
En primer lugar es importante darnos cuenta, que lo que verdaderamente aprendemos no es lo que nos enseñan, sino lo que nos muestran, y este aprendizaje es más inconsciente que consciente, y tristemente es el que termina dirigiendo nuestros actos, y en consecuencia nuestra vida.

Por poner un ejemplo, cuando eras niño, ¿cuántas veces has sentido que eras más querido si te portabas bien, frente a cuando te portabas mal? Este es solo un ejemplo, pero es un ejemplo clave, que muestra cómo hemos aprendido a que se nos quiere no por ser quienes somos, sino por cuál sea nuestro comportamiento, es decir, que el amor hacia nosotros es condicional, no incondicional. Nos sentimos más queridos si somos obedientes, si sacamos buenas notas, si no molestamos cuando vienen visitas, etc. Son muchos pequeños momentos de aprendizaje experiencial, que nos muestra qué hemos de hacer para ganarnos el amor de los demás, y es ahí donde erradica el problema, que cuando aprendes que has de ganarse el amor de los demás, entonces ¿qué pasa con el amor a ti mismo? Entras en una dinámica de premio y castigo, en la que te juzgas constantemente, lo que dista mucho de ser un comportamiento sano.

Tanto cuando es hacia uno mismo, como cuando es hacia los demás, la forma más sana de querer a alguien, es aceptar sus imperfecciones, aceptar que además de esas cosas «buenas», también en esa persona están esas otras cosas que alguien podría considerar «no tan buenas», y aceptar que, lo que es bueno y no tan bueno es cuestionable en la mayor parte de los casos.

Intentemos con toda nuestra voluntad, no condicionar el amor, no decir ni hacer sentir que una persona es mejor o peor por ser obediente, por estar de acuerdo con nuestras opiniones, o por cualquier otra cuestión, y tendremos relaciones más sanas emocionalmente hablando.

Y como no puede ser de otro modo, comencemos con nosotros mismos, querámosnos por que somos quienes somos, más allá de nuestro comportamiento que no siempre será el que más nos gustaría, pero es el que es, y lo mejor que podemos hacer es querernos mientras que aprendemos a seguir adelante con mejores resultados en nuestro sentir y hacer diario.

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