Pasen, lean, escuchen, experimenten: Música de mierda.

Blackie Books presenta 'Música de mierda', un ensayo romántico sobre el buen gusto, el clasismo y los prejuicios en el pop.

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A todos nos gusta la música. No conozco a nadie que no le guste. Es más, si alguien me dijera que no le gusta la música, lo miraría con recelo. Probablemente ni siquiera lo miraría. Lo evitaría. Huiría lo más rápido posible de su lado. Por precaución. Pero además, nos gusta presumir de los temas que escuchamos. Los compartimos hasta la saciedad en Spotify, en Youtube, en todas las redes sociales. Para que todo el mundo sepa que nos importa, que somos cultos, sensibles, creativos… Para que nos acepten. Aunque rocemos el esnobismo o nos sumerjamos en él sin ningún tipo de pudor. Mejor ser tachados de pedantes que de horteras. Porque lo que verdaderamente nos sonroja es que nos pillen escuchando un cutre-regaetton o, lo que es peor, ¡tarareándolo! Adiós reputación. Porque, en el fondo, la música determina, contamina, define gran parte de nuestra identidad.

Precisamente sobre esos gustos musicales de dudoso prestigio y todas las elucubraciones y consecuencias de ser sorprendido en algún renuncio semejante trata Música de mierda. Tal vez el mejor, el más sarcástico, divertido y profundamente reflexivo ensayo que se haya escrito hasta ahora sobre la música de las últimas décadas. Un ensayo romántico sobre el buen gusto, el clasismo y los prejuicios en el pop, apunta Blackie Books, la editora del libro escrito por el crítico musical canadiense Carl Wilson que analiza e investiga el (mal) gusto y la sensiblería musical a partir de una contradicción: ¿por qué la persona que más discos vende es de la que más gente se ríe?

Ejemplos tenemos miles, pero Wilson parte de una experiencia personal, de un tema concreto, el Let’s talk about love de Celine Dion. Un exitazo del 97 que a él le aburría soberanamente. Ella misma, su paisana, y todo su repertorio musical siempre le parecieron un pastelazo tremendo ideal para el alma consumista y, por supuesto, no entendía cómo alguien pudiera vibrar ni medio segundo con las notas anodinas de cualquier tema de la cantante. Claro que eso fue al principio, mucho antes de sumergirse en esta profunda e irónica reflexión sobre la música, el gusto, la vanidad y las consecuencias de ser o no un fan de Celine. Porque tras lanzarse sin reparos a la investigación de su propio rechazo se descubrió escribiendo un ensayo maravilloso sobre el amor (a la música), el esnobismo como coraza y la capacidad de emoción en tiempos de cinismo.

Pero además aprendió, afirma. Como aprenderemos nosotros leyendo este magnífico estudio sobre el pop que, además, invita al experimento, a elegir una música que le parezca particularmente poco atractiva y a ponerla a todo volumen cada día durante dos semanas; a salir de noche con una ropa que le parezca fea, y no me refiero a fea pero divertida; a que una noche en que haya invitado a una cita a cenar a casa, cuelgue un cuadro de arte cristiano encima de la cama. (Lo invito a que lo haga de verdad: leer sobre ello no sirve como sustituto.)

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Música de mierda
Carl Wilson
Prólogo de Nick Hornby
Epílogo de Manolo Martínez
Traducido por Carles Andreu
Encuadernación cartoné / 14 x 21 cm
ISBN: 978-84-16290-48-2
216 páginas
PVP: 18,90 €

Más información Blackie Books

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