Las mujeres de D. Arturo.

"Arturo Pérez-Reverte se dedica en exclusiva a la literatura, tras 21 años como reportero de prensa, radio y televisión, cubriendo conflictos internacionales".

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Controvertido, desobediente, mordaz y políticamente incorrecto. Capaz de poner patas arriba instituciones de rancio abolengo, arraigados conceptos y, si me apuran, un país entero con un breve –o no tanto– artículo periodístico. Arturo Pérez-Reverte es uno de los escritores más representativos de las letras españolas contemporáneas.

Sus opiniones punzantes y su lenguaje cáustico han sido objeto de airadas polémicas en las que muchos le han tildado, como poco, de machista. Parecer que no comparto entre otros motivos por la fascinación que me provoca la mayoría de los personajes femeninos que protagonizan sus novelas. Desde aquella primera y misteriosa Adela de Otero de mirada violeta quien, florete en mano, quebró los principios de su maestro de esgrima y no dudó en jugarse la vida por sus propios códigos de honor, hasta la compleja Teresa Mendoza –la reina del sur– y su no menos controvertida ética personal. La inquietante Tánger Soto que «jugaba» —no muy limpiamente, todo hay que decirlo— a buscar tesoros escondidos o la bella Macarena Bruner… Lo cierto es que siempre he concebido a las mujeres de D. Arturo como un particular homenaje del escritor al género femenino.

Puede que no a todas. Sí al tipo de mujer que admira: inteligente, valiente, apasionada, apasionante, decidida, segura de sí misma y absolutamente dueña de su vida aunque las circunstancias se empeñen en ponérselo difícil. El tipo de mujer que él mismo define en la entrevista realizada por Virginia Drake para XL Semanal acerca de su último libro, El tango de la guardia vieja: “A mí siempre me interesó la mujer capaz de coger el Winchester y disparar por la ventana […], la mujer que en los momentos de crisis pone los ovarios encima de la mesa”.

Si el elenco femenino de Arturo Pérez-Reverte resulta fascinante y cautivador, Mecha Inzunza se lleva la palma. Ella es la protagonista de ese tango apasionado que Pérez-Reverte acaba de convertir en novela. Una novela repleta de pasiones violentas, relaciones sospechosas, tugurios infames y personajes opacos que conviven en una armonía chirriante con la casta privilegiada. En ese universo idílico poblado de gente bien, nuestra protagonista —una señora con mayúsculas y en todos los sentidos— no duda en asomarse al abismo de su lado oscuro. Tampoco en sumergirse en él sin reparos ni remilgos. Una mujer espectacular (también en todos los sentidos) en cuya personalidad tal vez confluyan todas las otras mujeres de D. Arturo.

Y sí, os recomiendo la novela. Tan apasionante, tan tórrida, tan canalla, tan sensual y tan deliciosamente ilícita como el tango original. El que suena en cada una de sus páginas. El «orillero», el de verdad, el de la «guardia vieja». De Max Costa ya hablamos otro día. Hoy, esto sólo va de mujeres.

Más información AlfaguaraWeb oficial Arturo Pérez-Reverte

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