La canción de Hielo y Fuego.

Un mundo fascinante poblado de castillos medievales donde los nobles se reparten el poder y las estaciones pueden durar años.

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Todo empieza en Poniente, el gran continente al oeste del mundo conocido. Un mundo fascinante poblado de castillos medievales donde los nobles se reparten el poder y las estaciones -impredecibles- pueden durar años. La saga se inicia al final del reinado de Robert Baratheon, Señor de los Siete Reinos, aceptado como tal por todas las grandes Casas tras una cruenta guerra civil. Poniente vive entonces un largo periodo estival, lleno de paz y prosperidad. Corre el año 298 cuando terribles acontecimientos anuncian el temido y precipitado fin de ese largo y cálido verano, mientras en las tierras inhóspitas más allá del Muro custodiado por la Guardia de la Noche, unos extraños personajes ya casi olvidados esperan ansiosos la llegada de ‘su’ invierno duro y tenebroso y en las Tierras libres del continente Oriental, Daenerys -la bellísima princesa exiliada- se prepara para recuperar su reino.

En este escenario medieval inspirado en personajes y hechos históricos –la Guerra de las Dos Rosas que enfrentó a los York y los Lancaster, la cruzada albigense o los asedios a Constantinopla– se desarrolla una trama ficticia cuyos protagonistas son igualmente producto de la extraordinaria imaginación de George R.R. Martin. Cuatro libros editados y tres más en preparación nos narran una historia de intrigas, traiciones, promesas, amor, violencia, sexo, incestos, tramas políticas y crueles batallas, amistad, lealtad, confianza y grandeza; una historia brutal y poética, llena de crudeza y magia, de sangre y fuego valyrio, de espadas, dragones y lobos ‘huargo’ que nos lleva a soñar con mundos lejanos.

Hecha esta pequeña introducción, vienen las ‘grandes preguntas’, las preguntas que, con cara de asombro y miradas compasivas tratando de esconder algo así como ‘está perdiendo la cabeza, la pobre’, suelen hacerme amigos y familiares al verme sumida durante horas en libros de más de mil páginas, absorbida por la fortaleza, valentía y decisión de Jon Nieve o de Arya Stark, fascinada por la personalidad de un tipo medio raro llamado Tyrion Lannister, indignada hasta lo indecible por la crueldad sin límites de un niñato repugnante como el príncipe Joffrey o maldiciendo a Cersei, su madre, capaz de las más las nauseabundas intrigas y traiciones con tal de mantener el poder. “En serio, ¿cómo puedes leer eso?” “¿Qué sacas de esos libros? Ni siquiera son históricos”…, y un rosario de cuestiones parecidas a las que siempre respondo igual. Pues no, no son hechos reales pero evocan una época medieval -para mi- fascinante.

Además, aún tratándose de una obra fantástica muy alejada de nuestro tiempo y de nuestro espacio, a menudo me invita a reflexionar sobre las miserias y grandezas de la condición humana. Sí, porque a pesar de los siglos y de la supuesta evolución de nuestra especie, la crueldad, la ambición, la mezquindad, el precio del sexo, las tramas políticas y las luchas sucias por el poder están hoy tan a la orden del día y son tan ruines como entonces. Incluso en muchos lugares del mundo las acciones se ejecutan sin apenas diferir en la forma ni el fondo, aunque en otros, aparentemente más civilizados, el envilecimiento humano ha adquirido mayor sutileza sin perder un ápice de su primitiva esencia. Claro que la grandeza, el esfuerzo, la valentía, la lealtad, el amor, la ternura, la lucha a pecho descubierto por la justicia y la igualdad se han mantenido de la misma forma y en muchas ocasiones han ganado las grandes batallas recordándonos así que, a pesar de todo, el mundo puede ser un bello lugar para vivir.

Editorial Gigamesh 

Juego de Tronos. Octubre 2002
Choque de Reyes. Noviembre 2003
Tormenta de Espadas. Mayo 2005
Festín de Cuervos. 2007

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