El enfermo imaginario Molière es tendencia en el Teatro de la Comedia.

La Compañía Nacional de Teatro Clásico representa en el Teatro de la Comedia de Madrid ‘El enfermo imaginario’, la última obra de Molière escrita en 1673.

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El enfermo imaginario se representó por última vez el 17 de febrero de 1673, en el Théâtre du Palais-Royal (París), pocas horas antes de la muerte de Molière y una semana después de su estreno. También fue la última comedia escrita por el dramaturgo francés quien, en clave de humor y sátira, se burlaba de los médicos y las personas hipocondriacas.

Jean-Baptiste Poquelin, Molière, nació en París en enero de 1622. Antes de dedicarse al teatro, estudió Derecho, trabajó como tapicero de la corte con su padre y se casó. Pero aquello no era lo suyo, así que montó su propia compañía de teatro, se subió a las tablas y salió de gira por toda Francia. Mientras, escribió piezas cómicas, se curtió en la profesión y regresó a París con una gran reputación en el género de la comedia. Al abrigo de Luis XIV, quien le cede el teatro del Palacio Real, estrena en 1659 Las preciosas ridículas. Su audacia, su acidez y la ironía con la que aborda las cuestiones sociales y políticas de la época le proporcionan tantos éxitos como problemas con el poder y la Iglesia.

Tartufo y Don Juan causan tal escándalo que el Rey se ve obligado a prohibir las representaciones. Pero Molière no se rinde. Lucha contra la censura y la tuberculosis a partes iguales: estrena El amor médico, El misántropo y El médico a palos, El avaro, El burgués gentilhombre y Las mujeres sabias. En 1673, con El enfermo imaginario en la que interpreta el papel principal, nace la leyenda.

Argán, el enfermo imaginario, vive rodeado de médicos y boticarios, de pócimas perversas y medicamentos. Le aterra la muerte y el dolor. Sin embargo, vive prisionero de sus temores y una turbulenta imaginación que le hace creer que padece todo tipo de enfermedades. Los profesionales que le asisten no son tales, sino una banda de charlatanes de escasos escrúpulos, unos aprovechados que alimentan sus delirios con el único fin de sacarle todo el dinero posible.

Lo cierto es que al tipo se va un poco la cabeza y que el resto de acompañantes, lejos de paliar sus achaques mentales y sus angustias, contribuyen a incrementarlos. Pese a todo, es consciente del dinero que dilapida y sucumbe a la idea de lograr un médico en la familia para contener el despilfarro. Su hija Angélica es el medio, el sobrino del doctor Purgón, el fin. Pero Angélica se ha enamorado de Cleanto y no está dispuesta a acatar la boda con Tomás Diafoirus.

Al filo del cuarto centenario del nacimiento de Molière, el actor y director teatral, Josep Maria Flotats se pone al mando de la Compañía Nacional de Teatro Clásico para llevar a escena esta delirante comedia, cargada de superstición. Y es que aquel aciago 17 de febrero, Molière/Argán sufría un ataque en el escenario. Horas después, moría en su casa. La leyenda cuenta que la noche de su última actuación vestía de amarillo. Desde entonces, en los ambientes teatrales, el color se considera un símbolo de la mala suerte. Sobre todo, la noche del estreno.

Flotats retoma el canon del siglo XVII en un montaje que busca “la interpretación dramática y artística más rigurosa a partir de elementos e ideas de nuestro siglo XXI, poniendo en marcha la maquinaria del tiempo que nos enlaza con Molière a través de cuatro siglos”, asegura el director. El escenario se viste de elementos emuladores de aquel tiempo, recreando los grabados de la época. El vestuario complementa el fresco de hace cuatrocientos años, “resaltando la potencia mágica que yo buscaba desde el principio para festejar ese aniversario”.

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Inicio: 18 de noviembre de 2020
Final: 27 de diciembre de 2020
Encuentro con el público: 3 de diciembre de 2020
Producción: Compañía Nacional de Teatro Clásico

Más información Compañía Nacional de Teatro Clásico

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