Vídeos

cerrar

Howling At Nothing. Nathaniel Rateliff And The Night Sweats. Vídeo, letra e información.

Por fin sale a la venta el álbum debut de Nathaniel Rateliff And The Night Sweats.

  • facebook
  • Tweet
  • pinit
  • WhatsApp

Conocíamos a Nathaniel Rateliff por el Lp que publicó en solitario en 2010, “In Memory of Loss”, un excelente trabajo que le valió el reconocimiento de la crítica. Ahora vuelve con un nuevo grupo y un nuevo sonido. Si antes practicaba un folk de tintes melancólicos, ahora se ha convertido a la fe del soul y ha armado una espectacular formación con siete miembros para iluminarnos con su música. Nathaniel Rateliff And The Night Sweats publican en estos días su primer álbum, titulado con el nombre de la banda y que en la galleta llevará el logotipo del mítico sello de Memphis Stax.

Para los que disfrutaron con ese disco en solitario de Nathaniel Rateliff puede suponer un fuerte choque el giro estilístico que ha tomado este cantante criado en la zona rural de Hermann, Missouri. Un chaval que a los siete años ya tocaba la batería, que de adolescente aprendió el solo a tocar la guitarra y que ya entonces escribía sus propias canciones. Sin embargo, en ese primer Lp que grabó una vez mudado a Denver, Colorado, ya se podía intuir que se trata de un músico al que le gusta profundizar en las raíces, en el espíritu de la música americana, blanca o negra. Si primero lo hizo con el folk, un género al que él puso ribetes de indie y de rock, ahora se vuelca en el soul y el góspel y, aunque tiene un profundo perfume a clásico, le ha sabido dar su propio carácter, su toque personal.

El disco “Nathaniel Rateliff And The Night Sweats” contiene once piezas de soul sureño, de espiritual luminoso y de góspel conmovedor. Once canciones sin tiempo, con un cauce irresistible y unos estribillos inolvidables y directos. Todo perfectamente producido por Richard Swift, un nombre que aparece unido a bandas como The Shins y The Black Keys y especialista en capturar la intensidad de las actuaciones en directo y en perfeccionar el sonido, convirtiendo el estudio en un componente más de álbum.

El Lp rezuma clasicismo por sus surcos, suda igual que lo hicieron los vinilos que lanzaron hace casi cincuenta años Sam Cooke, Otis Redding, Sam & Dave y tantos otros nombres míticos. Pero no es un simple ejercicio de nostalgia porque Nathaniel Rateliff aporta mucho talento, primero en las melodías, que son simplemente embriagadoras, y después por las letras, que son desgarradoras, como ya había demostrado previamente, lo que le había granjeado un buen número de fieles seguidores en el Reino Unido.

Nathaniel Rateliff se ha confesado. “Estas canciones tratan sobre todo lo que he tenido que bregar en la vida, he sido un crápula y ha habido mucho alcohol…”. Pero el músico no se queda ahí, “y luego están las relaciones. Yo no soy un buen comunicador en mi vida personal y tiene gracia que escriba canciones que cuentan lo que nunca me he atrevido a decir”. Con su voz rota, Ratecliff reparte esperanza y angustia en partes iguales y su música tiene algo de redención, de olvido, de liberación. “Trato de ser alegre porque, aunque las canciones sean densas, quiero que sean una forma de que la gente se libere. Ya sé, y lo digo, que las cosas son difíciles. Pero me recuerdo bailando una canción, con el corazón roto y los ojos llenos de lágrimas… Me encanta esa sensación y quiero compartirla con la gente y espero que ellos también la sientan”. Nathaniel Rateliff And The Night Sweats. Amén.

 

Some are waving it around
Someone carried me home
One was never noticed sleeping on the floor
But I know we were there

Some were playing in a round
Some were dipping so low
It never seemed to matter as the night slipped away
Cause there was soul in the air

We were howlin at the moon
We were shaking our hips
Danced until we flat out falling into bed
But I won’t let you go

Let me in or let me down
Let me lay here so slow
Baby just keep holding got to move our feet
Cause you know it ain’t end

Step it in or step it out
Cut it all in and run
Kept on till it mattered baby I don’t even see
But I know we were there

We were howling at the moon
We were shaking our hip
Danced until we flat out falling in.

  • facebook
  • Tweet
  • pinit
  • WhatsApp

The Music

Buenas canciones que te sacudan la monotonía. Algunas ya las habrás oído, otras serán nuevas. Ójala que con todas toquemos tu corazón.

Flamaradas comparte un tercer adelanto de su nuevo álbum.+

Flamaradas comparte un tercer adelanto de su nuevo álbum.

La banda catalana Flamaradas anuncia que su disco saldrá en octubre.Tras compartir dos sencillos titulados "Farolillo (De Las Vidas Breves)" y "Perro Rojo", nos llega ahora un nuevo tema de Flamaradas, "El Rumor Eterno De La Autopista". Los tres singles sirven de adelanto a su próximo trabajo que se editará definitivamente después del verano tras el impass provocado por la pandemia. Si “Farolillo (De Las Vidas Breves)” era un tema donde las referencias a la música tradicional española o al rock andaluz de los años 70 se mezclaban con psicodelia o el rock independiente más actual, y en "Perro Rojo" la banda de Sant Joan Despí nos mostraba su cara más sencilla y delicada, en este nuevo sencillo sus sonidos orgánicos, ritmos sosegados y letras sugerentes nos acercan a un mundo propio del autor: los límites de la ciudad y la gente que los habita. Donde los edificios y las autopistas conviven y los ruidos mecánicos son parte del paisaje, Daniel Flamaradas nos canta su experiencia con unos adolescentes de periferia, que en su acelerado paso a la edad adulta, sienten un profundo desprecio por el futuro. Conscientes de que no lo tienen, ejercen la disidencia como único acto de rebeldía posible. La producción del álbum ha corrido a cargo de Cristian Pallejà y Ferran Resines y la grabación se ha realizado en Caballo Grande, en Barcelona. “El Rumor Eterno De La Autopista” no solo es el tercer single del próximo disco de Flamaradas sino que además abre un enorme horizonte de expectativas ante un trabajo que promete redescubrir a una banda con una larga trayectoria y una propuesta musical cada vez más interesante. Flamaradas nació como el proyecto personal de Daniel Magallón, cuando, tras una dilatada carrera como guitarrista de rock alternativo, decidió establecerse en solitario y dar rienda suelta al amasijo de músicas que le hierven en la cabeza. En 2012 saóa su primer disco, “Cancionero Saturnino”, tres años más tarde el segundo, “Pasaje Entre Las Cañas” en 2015. Ya en 2017, un momento bastante prolífico, salieron a la luz el mini LP “Flamaradas A Prat” y el tercer larga duracion con el título homónimo “Flamaradas”. Durante todo este tiempo ha ido aglutinando a su alrededor una serie de músicos excelentes con los que en la actualidad forman una vigorosa banda con un repertorio sólido y un directo solvente. La música de Flamaradas es difícil de catalogar, pues bebe de muchas y variadas fuentes: desde la música popular hasta el rock minimalista, pasando por el folclore americano (del norte y del sur), el rock progresivo andaluz o la psicodelia. Algunos la han definido como un punto medio entre Paco Ibáñez y Nick Cave, mientras que otro crítico situaba su voz entre Atahualpa Yupanqui y Alan Vega. Tan importante como la música o el estilo vocal son las letras de Flamaradas, que se mueven entre el surrealismo y lo cotidiano, creando un mundo onírico y muy personal que en ocasiones pueden remitir a músicos y poetas como Kiko Veneno, Federico García Lorca o Dylan Thomas. Daniel Magallón empezó en la música a mediados de los años noventa cuando, junto a otros tres estudiantes de Bellas Artes, montó la banda de punk-dadaísta Joder Around. Ya en el nuevo milenio, formó el grupo Silvia Coral y los Arrecifes, que editaban para Producciones Doradas, discográfica de la que fue socio fundador junto a Daniel Granados y Joe Crepúsculo, y en la que trabajó durante sus primeros años. La formación también desaparece tras cinco años de actividad y es en ese momento fue cuando Daniel decidió emprender su camino en solitario bajo el nombre de Flamaradas. + ver

Newsletter

No te pierdas nada, que saber no ocupa lugar.