Margaret Atwood, escritora, experimenta con la narrativa, la forma y el género. Biografía, citas, frases.

Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Margaret Atwood nació en Ottawa, Canadá, el 18 de noviembre de 1939.

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Margaret Atwood nació en una familia de clase media. Su padre fue el entomólogo Carl Edmund Atwood, y su madre, Margaret William, una polémica nutricionista. A causa de los trabajos de campo que su padre realizaba en los extensos y solitarios bosques canadienses, Margaret pasó gran parte de su infancia en un ambiente rural, por lo que pronto aprendió a sobrevivir en la dificultad, a encender un fuego bajo la lluvia, a disparar con un arco, a buscar alimento. Y también se convirtió en una lectora voraz.

Quizá esta naturaleza opresiva pueda estar en su habilidad para levantar en su narrativa atmósferas desasosegantes. Empezó a escribir a los dieciséis años, sobre todo poesía, aunque poco a poco se fue inclinando también por la narrativa. Se graduó en Filología Inglesa en el 61, después de cursar una carrera impecable y obtener varios premios por su antología poética. Después hizo un postgrado en el Radcliffe College de la Universidad de Harvard.

Ya dedicada por completo a la literatura, sus textos comenzaron a interesarse por el avance científico y por la función renovadora del movimiento feminista en la sociedad. Atwood considera que la aportación más radical del feminismo es ayudar a las mujeres a confiar en sus posibilidades. Habitualmente se toma a Atwood como una autora feminista, a pesar de que le espanta que la califiquen de feminista. Aunque los mitos sociales sobre la feminidad y la explotación social y económica de la mujer están forzosamente presentes en sus obras, su mayor preocupación indaga en la identidad canadiense, los derechos humanos y el medio ambiente.

De mirada fina, cristalina y penetrante como muchas de sus obras, Atwood nos regala siempre en ellas un análisis lúcido. Sus experimentos con la narrativa, la forma y el género escapan a cualquier intento de clasificación, aunque constituyen una forma elegante y explícita de hacer política. Porque Atwood, además de ser una escritora muy prolífica, autora de una extensa obra literaria en la que alterna poesía, novela, relato y ensayo, también es una intensa activista.

Además de luchar por la igualdad de trato hacia a las mujeres, también milita en el Partido Verde Canadiense, en Amnistía Internacional y en asociaciones como Bird Life, dedicada a la protección de las aves. Es una preocupación que le viene desde su niñez, durante la que vivió en aquellos bosques canadienses en los que su padre trabajaba. Aparte de las conferencias y el activismo político y social, que la llevan de un lado a otro, sigue siendo profesora visitante en varias universidades. La autora de El cuento de la criada, La mujer comestible, Oryx y Crake o El asesino ciego, es, junto con Alice Munro, la escritora canadiense con más renombre internacional, reconocimiento que le llegó definitivamente con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2008.

Sus Citas y Frases célebres

  • Haciendo lo mismo, un hombre es decisivo y una mujer, malvada.
    1 / 10

    “Haciendo lo mismo, un hombre es decisivo y una mujer, malvada.”

  • La infancia es a veces un sueño, pero también puede ser una pesadilla.
    2 / 10

    “La infancia es a veces un sueño, pero también puede ser una pesadilla.”

  • La poesía está muy cercana a la música, y el ritmo transforma cada sílaba.
    3 / 10

    “La poesía está muy cercana a la música, y el ritmo transforma cada sílaba.”

  • En inglés decimos, Dios está en los detalles. Y es verdad. Yo creo que para conseguir una buena ambientación en una novela es imprescindible pararse en los detalles.
    4 / 10

    “En inglés decimos, Dios está en los detalles. Y es verdad. Yo creo que para conseguir una buena ambientación en una novela es imprescindible pararse en los detalles.”

  • La poesía es un cable de alto voltaje. Es como si metieras un tenedor en un enchufe.
    5 / 10

    “La poesía es un cable de alto voltaje. Es como si metieras un tenedor en un enchufe.”

  • El campo de estudio adecuado para la humanidad es todo.
    6 / 10

    “El campo de estudio adecuado para la humanidad es todo.”

  • Los trenes son magníficos para un escritor, porque no te molesta nadie. En sus compartimentos vas como escondida.
    7 / 10

    “Los trenes son magníficos para un escritor, porque no te molesta nadie. En sus compartimentos vas como escondida.”

  • El hambre posee una virtud: al menos te hace saber que sigues vivo.
    8 / 10

    “El hambre posee una virtud: al menos te hace saber que sigues vivo.”

  • Desearía no sentir vergüenza. Me gustaría ser una descarada. Me gustaría ser ignorante. Entonces no sabría lo ignorante que soy.
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    “Desearía no sentir vergüenza. Me gustaría ser una descarada. Me gustaría ser ignorante. Entonces no sabría lo ignorante que soy.”

  • Hasta que tenga fuerzas para sentarme delante del ordenador sin desmayarme seguiré escribiendo.
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    “Hasta que tenga fuerzas para sentarme delante del ordenador sin desmayarme seguiré escribiendo.”

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