Tardes de té con pastas.

'La creatividad es parte inherente de la inteligencia, ¿recuerdas lo de prueba y error? ¿no es eso, imaginación, creatividad?'

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Se acomodó en el principesco salón de pepeles pintados de su hermana, quien parecía Sissí Emperatríz fuera de su voluptuoso vestido pero con el mismo aire elevado y real; su sobrina se sentó en la alfombra persa a pesar del mohín de disgusto de su madre; ella la miró con el inmenso cariño que le tenía y sabiendo la lucha que enfrentaba cada día porque era, en cierto modo y medida, la misma que acometiera ella años atrás; y es que su hermana era la imagen y semejanza más pura que pudiera existir de la madre de ambas dos y su sobrina… su sobrina no sabía cómo era, sólo como no quería ser. Y aquel les parecía a las dos, madre e hija, un mal punto de partida.

Claro que ella sabía que no lo era, como no verlo y tenerlo todo claro en la vida era un problema; la tarde fue intensa, corrió el con limón y con leche, se elevaron las voces por momentos y no faltaron las lágrimas tan de las mujeres dramáticas como de las adolescentes inquietas, ella tiró de paciencia y asumió con naturalidad el papel de árbitro que tan a menudo le tocaba jugar en aquellas tardes, no le parecía mal, si con ello madre e hija se miraban a la cara y se escuchaban, ella tomaba silbato y tarjetas con sumo gusto y a correr.

Pero aquella tarde hubo algo que la dejó preocupada, algo que no era un problema para nadie en aquella casa y que a ella le parecía la siembra de imposibilidades futuras. –que sea creativa dice… en matemáticas ¿tú te crees? ¿y los que no somos creativos qué, eh!?– se quejó la voz adolescente de su profesor de matemáticas, y a tal comentario siguió un gesto de aprobación hacia la joven y desdén hacia el susodicho profesor…

No quiso entrar entonces en materia, sabía que si lo hacía su hermana saltaría por los aires a vueltas de tirabuzón y acabaría por salir a la palestra ‘ese novio tuyo de ida y vuelta’, que era, como no, quien le metía ideas absurdas en la cabeza…

Pero en aquella casa rara era la tarde en la que no tintineaba el teléfono, su hermana se levantaba rauda y veloz, engolaba la voz, sonreía desde el momento del saludo y reía según requiriese la conversación; ese fue el momento que eligió para sembrar una nueva idea en la mente joven, inquieta y llena de posibilidades de su sobrina.

¿Me dejas que te cuente una historia?- preguntó y su sobrina sonrió feliz –claro! Me encantan tus historias!- a punto estaba de aclararle que aquella no sería una aventura africana, un proyecto sostenible ni un vuelta al mundo lo que iba a contarle, pero prefirió ahorrarse la aclaración y sorprenderla…

Verás -comenzó- esta es la historia de una pequeña idea que botaba y rebotaba dentro de su caja para que la sacaran de allí…- La joven iba a protestar por tan peregrino comienzo pero a un solo gesto de su tía, mantuvo el silencio y continuó escuchando.

La pequeña idea estaba perdiendo los nervios y la paciencia, desde su caja de cristal veía miles de problemas sin resolver que la sobrevolaban, sabía que no podría resolverlos todos pero algunos… para algunos se sabía la solución y para otros una parte importante de ella, pero allí estaba, encerrada en su caja de cristal botando y rebotando sin que nadie rompiera aquella barrera transparente que le impedía ser útil…

Ah ah…– en esta ocasión sí permitió la interrupción de su sobrina mientras oían a lo lejos el tono de fingido espanto de su hermana entre risa y sonrisa telefónica –tú siempre dices que no hay que esperar que nadie haga, hay que hacer… esa idea debería romper ella el cristal, no? Eso es lo que quieres decirme?-

No, querida– respondió ella- esa idea es sólo eso, una pequeña idea incapaz de nada útil y absolutamente inservible si no se la utiliza bien, esa idea está en una mente que se dice no-creativa porque las cabezas no creativas hacen eso, meten sus ideas en cajas de cristal y siguen los pasos de las ideas de otros.

La creatividad es parte inherente de la inteligencia, niña– añadió –es verdad que hay personas brutalmente creativas y otras que lo son de ese modo pero sea como fuera y en la medida que sea todos somos creativos y la ciencia… ¿recuerdas lo de prueba y error? ¿no es eso, imaginación, creatividad?

La ciencia avanza a golpe de inteligencia y estudio– sentenció su hermana con tono firme desde la puerta, acababa de llegar y le bastaba haber oído la palabra creatividad para introducir sus axiomas en una conversación que desconocía… –Eso es– respondió ella con la misma firmeza –la ciencia avanza a golpe de inteligencia…– repitió como un eco, dejando la frase inacabada porque no hacía falta más, la expresión de su sobrina bastaba para darse cuenta de que ella sola había terminado el silogismo.

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Eduard Punset y Ken Robinson me parecen un buen par de inteligencias para hablar de creatividad y por eso os recomiendo media hora de deliciosa charla entre los dos: Redes – Los secretos de la creatividad.

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