In living memory.

Hay momentos que trascienden a las palabras, momentos de silencios compartidos en la profunda comprensión del otro.

  • facebook
  • Tweet
  • pinit
  • WhatsApp

Se sentó en el suelo, en medio de lo que quizá algún día sería el salón, rodeada de cajas, recién mudada a una casa sin vestir. Era uno de esos momentos de gritar y llorar, de esos de parar el mundo y bajarse… de no ver luz ni futuro, tampoco el fin de los quehaceres… Flirteando así estaba con la desesperación cuando se fijó en un par de cajas del fondo, junto a la ventana… Eran de él.

Se acercó y comprobó que se veían viejas y ajadas no por el trajín de la mudanza sino por los muchos años de vida encajada en su cartón, al ver que no tenían ya el precinto, se rindió a la tentación de hurgar en ellas y descubrir qué tesoros ocultaban… Él, el tipo del siempre adelante, el que no daba jamás un paso atrás, el que viaja y vive con poco más que una mochila a sus espaldas, guardaba su vida en cajas de cartón.

Escuchó el tintineo de las llaves en la puerta y se sintió una voyeur descubierta en su pecado; él sonrió al verla y en dos pasos se acomodó a su lado… tanto como podía uno acomodarse sobre un suelo regado de cajas; – no imaginaba que guardaras todo ésto – susurró ella conteniendo en sus palabras el punto de emoción que aquellos recuerdos conservados habían logrado arrancarle; – ¿qué pensabas? – preguntó él un poco a ella, otro poco al aire – Vivo la vida, niña, no la pierdo ni la tiro… algún día, estos libros, estas notas y libretas serán mi memoria – ella no dijo nada, sabía que él recordaba a su abuelo, un tipo a cuyo patrón lo habían cortado a él, que comenzó un día a perder la memoria hasta perderse a sí mismo en ella… y se fue, cada día un poco, permaneciendo impasible y perenne en su sillón para no regresar más.

Tomó su mano apenas nada, lo suficiente para traerlo de vuelta al hoy y a la vida dejando los recuerdos atrás, encajados… sonrió de nuevo… – veamos –  abrió del todo las cajas tímidamente descuebiertas por ella y acarició su contenido recordando sus historias, compartiéndose con ella… el reloj de su abuelo y su continuo discurrir al compás del tiempo, Luces de Bohemia, una edición antigüa gastada y vieja de tanto ir y venir sus hojas, dedicada… un LP herrante, que vagara de plato en plato hasta ganarse el derecho de ser parte de los recuerdos imperdibles porque ayer, hoy y siempre ♫ quiero verte danzar, un bote de crema que conservaba el aroma de un recuerdo, cuentos de Andersen y el beso de buenas noches de cada noche… – oh! – exclamó ella entre risas sacando un par de chanclas, él se encogió de hombros – te las dejaste – y pasaron a la siguiente caja… una botella se whisky vacía, un par de entradas de una exposición, una tarjeta de un hotel en Portugal, una camiseta vivida, tan querida como gastada…

– Es una lástima guardar estas cosas en una caja, en un desván… – dijo ella – lo era – respondió el levantándose de un salto del suelo y tendiéndole su mano a un tiempo para que ella hiciera lo mismo; – lo que hay en estas cajas… es mi vida, son mis recuerdos, soy yo y… bueno… creo que no me había instalado nunca en ningún lugar… hasta ahora, hasta hoy -.

El calló, y ella no encontró las palabras para aquel momento, quizá porque no existían, quizá porque hay momentos que trascienden a las palabras, momentos de silencios compartidos en la profunda comprensión del sentir propio y ajeno.

Life Looks Good

Oops

La versión más personal de todos nosotros, los que hacemos Loff.it. Hallazgos que nos gustan, nos inquietan, nos llenan, nos tocan y que queremos comentar contigo. Te los contamos de una forma distinta, próxima, como si estuviéramos sentados a una mesa tomando un café contigo.

Cancelado.+

Cancelado.

Respiró hondo, se tocó la cara, el pecho, los brazos... se sintió aliviado al descubrir que seguía vivo y siguió durmiendo. Tal vez estar cancelado no fuera tan malo. + ver

Newsletter

No te pierdas nada, que saber no ocupa lugar.