Ilusión o tristeza.

Nos dan el campo de juego cuando nacemos pero nadie puede imponernos como jugar el partido y la vida...

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Le encantaba mezclarse con los niños, porque los niños tienen su vida por hacer y la posibilidad de hacerla a imagen de su talento… algunos adultos son también así, preservan su alma de niños y no se acomodan ni dan nada por hecho, sentado, perdido o vencido… pero son los menos, menos de los que deberían, menos de los que necesita el mundo… Y aquel día tenía frente a ella a un grupo, ya no de niños… pero tampoco de adultos, al menos no tan adultos como se sentían… era un grupo de estudiantes con el mundo por delante y la vida por hacer…

Había pedido que la reunión tuviese lugar en la biblioteca pero no porque necesitara los libros, era el ambiente, el entorno, el aroma… las historias que atesoraba cada libro, cada lectura… ese compendio de sabiduría y emoción, contenida también en cada silla, mesa, estantería, lámpara… era lo que quería que envolviera su charla.

¿Os habéis visto correr cada día por las calles? ¿llegando tarde a todas partes, todos los días? – silencio… – Parece que corremos tras los días y las semanas, hoy más rápidos que ayer y sin duda más lentos que mañana… living la vida loca que decía Ricky Martin. Corremos para llegar a mañana como si temiésemos que fuese a huir el día antes de que lleguemos a vivirlo y, cuando al fin llegamos, ni nos percatamos de ello porque ya tenemos una nueva meta, un nuevo día hacia el que correr. – Y así se pasa una vida – pensó pero no verbalizó su pensamiento.

Observó con gran atención cada rostro, cada gesto… mientras sonaba living la vida loca, sin imágenes ni proyecciones, sin presentaciones, slides ni powerpoint, sin papeles ni bolígrafos, sin notas; era una charla para pensar y hablar, compartir y aprender; sólo quienes escucharan, aprehendieran y compartieran sacarían algo en limpio y claro de aquel día.

Así de rápida, caótica, llena de tiempo perdido y talento olvidado… de años de prisas, de objetivos equivocados, de pragmatismo mal entendido; vidas anodinas, sosas, correctas, clónicas… y así estamos, dormidos en nuestra prisa y nuestro correr, anestesiados… echados a perder, generaciones enteras…

Paseaba su vista sobre todos al compás de sus palabras midiendo sus efectos, discriminaba en su mente quien escuchaba, quien oía y quien ni tan siquiera eso… quienes eran ya casos perdidos, abducidos por la gran maquinaria de la mediocridad y la quejosa tristeza…

Claro que nadie más responsable de esto que nosotros mismos, nuestra falta de criterio y exceso de miedo… cada uno somos responsables de nuestra vida, nos dan el campo de juego cuando nacemos pero nadie puede imponernos como jugar el partido ni como vivirlo; a nuestro criterio queda conformarnos con echar la culpa al árbitro y rendirnos, ser un triste de la vida, uno más… o jugar y jugar sin descanso, disfrutando de cada minuto del partido y de la vida, obviando el feísmo, la mediocridad y la cobardía, buscando siempre lo bello y lo útil…

Alguien levantó una mano… era uno de los casos que parecían perdidos – disculpe pero esto no es más que palabrería, es usted una ilusa… ni que no leyese usted los periódicos – a tamaño comentario en boca de un veinteaños se sumó un gesto de autocomplacencia, ese que sólo usan quienes se sienten dueños y señores de la verdad y la razón… era un chico bien parecido y mejor vestido, lástima de tan poca luz en su cabeza… Decidió responderle con la dureza que la mediocridad de sus pensamientos merecía.

Encogiéndose ligeramente de hombros, como sin haberse percatado del punto de desprecio en aquellas palabras dijo – ¿Ilusa yo? ¿o triste tú? – El joven no acertó a responder, no esperaba un ataque frontal de tal calibre; una chica sentada dos sillas más atrás, una que vestía como si estrenara primavera, compartió sus pensamientos con el grupo – igual la vida no es más que eso, sumarse a la ilusión o a la tristeza…-

No había mejor modo de cerrar la charla que aquella reflexión… la reforzó y afirmó con intención de sembrar una semilla de ilusión en aquellas mentes llenas de talento …  – igual tan solo hay que decidir en qué equipo jugar… en el de la ilusión o la tristeza…

Y tú… ¿en qué equipo juegas?

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