El secreto mejor guardado.

Nadie es tan grande como todos nosotros juntos... Ése es el secreto mejor guardado, guardadlo también vosotros, pero no tanto como para olvidarlo.

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La noche fue larga e intensa, como solo puede serlo una velada inesperada tras compartir un vino loco amarrado para dos… pero el sonido del despertador por la mañana no los lanzó a cruda realidad alguna sino al juego del disfraz y la oportunidad porque para eso habían ambos anticipado su regreso.

Ella no podía dejar de reír al tiempo que revolvía entre su maquillaje y sus espumas para decidir cómo se despeinaba, con qué se ahumaba unos ojos de bruja y el modo de pintarse una boca y labios de mala… y es que le llegaban los ecos del salón donde él, convertido ya en un amigablemente perverso Conde Drácula, engolaba la voz ensayando tonos para su actuación de esa mañana… una invitación a sorprender a un grupo de niños…

Entraron en el aula sigilosos, sin mirar apenas a los pequeños que, vestidos de barbaridades como malvados murciélagos o endemoniadas brujas siendo como eran ellos, todos, ángeles en el fondo de sus ojos, los miraban perplejos.

Él comenzó el juego rompiendo el hielo y el miedo como hacen los buenos libros, despertando curiosidad e interés, captando cada vez más la atención de los pequeños; ella observaba al grupo desde la tarima del profesor y oculta bajo su disfraz de bruja rematado con un broche… nada había cambiado, desde aquel escalón elevado del suelo tan solo un peldaño, se veía el aura de cada niño tras su disfraz…

Enseguida localizó al líder, un rubiejo revoltoso que miraba con descaro dispuesto a ser el héroe de la batalla si había algo por lo que luchar, el tímido que no era otro que aquel que parecía incapaz de mantenerse erguido y lamentar no poder enconger del todo su cabeza dentro de su cuello, no faltaban tampoco el empollón ni el guerrillero, el inquieto, el soñador, el inquisitivo ni el aburrido… pero ella sabía que esos eran los fáciles, no había más que mirarlos para verlos; allí estaba, hecho una piña, el grupo de ‘alumnos grises’… aunque ella sabía que no era sí… que no existen los niños grises, que todos guardan un gran talento y que no necesitaban más profesor que aquel que les ayudara a encontrarlo y dejarlo crecer y fluir…

Llegó entonces su turno, habló en tono profundo levantando sus brazos en suaves aspavientos para que el bailoteo de la túnica hiciera más elocuente su mensaje… – voy a revelaros un secreto – dijo mientras todos la miraban expectantes – es un secreto valioso que todos los niños conocen y sólo algunos adultos recuerdan – hizo una pausa para tomar aire, para dejar que la curiosidad terminara de rendir la atención de todos y cada uno de los pequeños – todos vosotros – prosiguió señalándolos uno a uno, caminando a su alrededor – todos sois importantes, únicos, irreemplazablesja! – interrumpió el protestón aleteando sus manoslos listos son siempre más importantes – sentenció a continuación; ella sonrió para sus adentros alegrándose del desparpajo del pequeño que le daba pie a hacer su mensaje todavía más claro – noooooo – dijo en un tono agudo y profundo – ninguno de vosotros es más grande que todos vosotros juntos – incluso el pequeño que había protestado cambió el gesto, porque de lo que no cabía duda era de que juntos eran más y más grandes.

Fue entonces él quien cerró aquel mensaje del modo en que tanto le gustaba hacerlo y pensando siempre que solo con que un par de aquellos niños lo recordara pasado el tiempo, ya habría valido la pena; – si cada uno de vosotros hace lo que mejor sabe hacer… haréis juntos algo grande, algo que nadie ha hecho nunca antes – miró a los pequeños y se lanzó a buscar el ejemplo que clavara para siempre aquel mensaje en su alma, fue preguntando al azar qué era lo que mejor se le daba a cada uno – ¡a mi entender las cosas que explica la profe! ¡a mi recoger! ¡a mi pintar! ¡a mi correr! ¡a mi el baloncesto! ¡a mi cuidar a los otros niños! – los pequeños se animaban y no dejaban de gritar sus pasiones y, cuando ya tenía suficientes ejemplos, los interrumpió – ¿lo véis? – dijo – si el que mejor entiende las cosas se las explica a los amigos, si el que es más ordenado ayuda a recoger a los demás, si el más hábil en los juegos enseña al equipo… si cada uno hace lo que mejor sabe hacer… haréis, juntos, algo que nadie ha hecho antes… –

Y será algo maravilloso – dijo ella desde el fondo de la clase y poniéndose las gafas – porque dejaréis de destruir tratando de ganar al otro y construiréis grandes cosas trabajando juntos… porque nadie es tan grande como todos nosotros juntos… y nada es tan importante como el bien común, el que nos hace a todos felices.

Ese es el secreto mejor guardado – dijo él al tiempo que abandonaban el aula – guardadlo también vosotros… pero no tanto como para olvidarlo…

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