Los dublineses de Eamonn Doyle.

Fundación Mapfre acoge la primera exposición dedicada a Eamonn Doyle, conocido por su ‘trilogía de Dublín’, y explora su trabajo más reciente.

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Mitad músico electrónico, mitad fotógrafo y autoeditor de sus libros, Eamonn Doyle nació en Dublín en 1969. Estudió pintura y fotografía en el Dun Laoghaire College of Art & Design. Al terminar la universidad, se propuso convertirse en un fotógrafo del mundo. Viajó por todo el planeta, pero finalmente abandonó sus pretensiones fotográficas y se entregó de pleno a la música. En el número 147 de Parnell Street estableció su cuartel general de grabación. Artistas, cineastas y fotógrafos desfilaron por la factoría discográfica del irlandés que poco después se convirtió en el sello discográfico D1 Recordings.

Hacia 2009, reemprendió la aventura de hacer fotografías en las calles de su barrio dublinés. Su interés por la literatura —en particular por Beckett y Joyce—, los movimientos culturales y la política social actual convergieron con su experiencia musical para manifestarse en su proyecto de fotografía callejera.

Como un James Joyce de la imagen, la mirada de Doyle captura el ritmo de la ciudad. Retrata a sus dublineses con idéntico realismo y una interpretación muy personal de la vida urbana de la capital irlandesa. Sin embargo, al contrario que el escritor obsesionado por la “parálisis” y el declive cultural, mental y social del Dublín de principios del siglo XX, el objetivo del fotógrafo incide en el movimiento contemporáneo, el ajetreo diario, los cambios sociales y los intercambios culturales. Las identidades nacionales se diluyen entre las diferentes etnias procedentes de la inmigración. «Hasta ahora he fotografiado principalmente en la calle porque allí es donde están todos«, dice.

Al vivir en el centro de Dublín, Doyle fotografía sus alrededores desde ángulos inesperados, revelando una visión original de la ciudad y sus habitantes. Sus series i, ON y End, conocidas también como la trilogía de Dublín, repasan el silencio, la soledad, los cuerpos, los edificios, la piel de la ciudad, como esculpidos en el hormigón urbano, denso y granuloso. “La calle puede ser un lugar muy estimulante” y así la retrata, un espacio en bucle de pasado, pasado, presente y futuro donde el tiempo no importa. “Se trata de reconocer algo cuando sucede, de alejarse, pero también de lo que eliges excluir de la instantánea, lo que dejas fuera del marco. Igual sucede con la música, a menudo son los espacios entre las notas los que definen el ritmo”.

Fundación Mapfre acoge la primera exposición en España dedicada a la obra de Eamonn Doyle. La muestra, compuesta por 153 fotografías, 5 fotolibros y una videoinstalación de 9 pantallas, se articula en seis secciones temáticas que repasan toda la obra del artista.

Además de la trilogía de Dublín, la sala Bárbara de Braganza (Madrid) exhibe las series Made in Dublin —una especie de vídeomiriorama animado que evoluciona en espiral— y Visita de Estado, que documenta cientos de tapas de alcantarilla fotografiadas durante los días previos a la visita de Estado a Irlanda de la Reina Isabel II en 2011.

K es una serie extraña, cercana al misticismo y al dolor. Se trata de su trabajo más reciente, misterioso y personal. Las fotografías de gran formato y en color muestran una sucesión de figuras espectrales, cambiantes de forma, situadas frente a dramáticos escenarios de la costa oeste de Irlanda y paisajes de Extremadura. Aluden a una tradición irlandesa —el keening— dedicada al duelo y a la muerte. En el caso concreto de Doyle es un tributo a la pérdida prematura de su hermano y su madre.

Más información Fundación MapfreEamonn Doyle

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