En casa de Rockefeller.

En las Islas Vírgenes se esconde la mansión privada del magnate, convertida en hotel gracias a la cadena Rosewood.

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Veleros, kayaks y equipos de snorkel esperan a los más aventureros en Caneel Bay, un rincón del Caribe ‘colonizado’ por la cadena hotelera Rosewood. Pero también aguardan cinco restaurantes de lujo para los más sibaritas, así como una impresionante playa de arena blanca y aguas turquesas si lo que se pretende es darse un chapuzón. Es decir, imposible aburrirse o no llenar la agenda de actividades a cuál más interesante si nos decidimos a pasar unos días en este paraíso de las Islas Vírgenes.

La propiedad se encuentra junto a un parque natural creado por Laurance Rockefeller, que quiso preservar la naturaleza de la isla y de sus siete playas de cuento. De hecho, la residencia privada del magnate se ha convertido en una de las villas que ofrece el Caneel Bay. Se llama Cottage 7 y cuenta con diversas habitaciones, patio interior privado y las mejores vistas del Caribe. No es la única de las dependencias que permite despertarse a dos pasos de la arena, pero sí la más espectacular (desde 520 €/noche).

Con piscina y pista de tenis, el resort ofrece Internet gratuito vía wi-fi a sus huéspedes, así como catas de ron caribeño y una edición especial facsímil de The New York Times cada mañana. Además, aquellos que lo deseen pueden reservar cenas privadas en la playa, clases de yoga y zumba así como lecciones privadas para aprender a pintar los paisajes de la isla con acuarelas y pasteles. ¿Alguien tiene mi lápiz turquesa?

rosewoodhotels.com

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