Palacio de Versace.

El descaro del lujo de Versace llega hasta las antípodas.

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Viajar a nuestras antípodas -kilómetro arriba, kilómetro abajo- resulta inevitablemente tentador porque, en el rincón del globo opuesto al nuestro, hay un país inmenso, un continente que desde el mundo que nos separa, nos observa y nos recibe, nos acoge y, en cierto modo, incluso nos rinde cierta reverencia. Y es que la vieja Europa es la reina madre de las que un día fueran colonias, y Australia fue a Inglaterra -salvando, nunca mejor dicho, las distancias- lo que a España Cuba o Filipinas hasta que el imperio hincó rodilla en tierra en 1898.

En la inmensidad de Australia, un país que casi hace continente, hay una costa que en su nombre lleva impresa una evocación mediterránea -Gold Cost- y en ese recuerdo de costa dorada llega uno al mismo sol y a otro mar para terminar jornadas, y vivirlas, en el hotel más Europeo jamás visto. El Palazzo Versace.

Opulencia, detalles, vueltas, color, brillo, luz, clasicidad y exceso… de lo barroco al rococó; así es el Palazzo porque así era Giani Versace y sigue así siendo su maison, un alarde de indiscreción.

Se trata de un hotel de lujo y estrellas con 200 habitaciones y 72 condominiums que suma al lujo la exclusividad; SPA, tres restaurantes, terrazas, lounge, piscinas, jacuzzis, sala de fitness, puerto, laguna e incluso una boutique de Versace. Claro que lo que más sorprende, encanta y enamora del Palazzo no son sus servicios -que se le presuponen a un hotel de este nivel- sino su decoración que es de indudable factura Versace.

Descubrimos los prints y la paleta de color del oro al negro, tan de la firma italina, con matices en salmón y aguamarina; los muebles nos transportan directamente a la maison de Gianni primero y Donatella después y a sus propuestas de regio y a la vez barroco mobiliario para el hogar.

Al sur de Cairns y Brisbane, al norte de Melbourne y Sidney, en el Pacífico y junto a su barrera de coral… decía Stendhal que la belleza no es más que la promesa de la felicidad, una promesa que, en la conjunción perfecta de la naturaleza australiana y el diseño italiano, se ha mostrado incuestionablemente cumplida.

Más información Palazzo Versace. Australia

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Una brújula que nos acerca a esos destinos, más o menos lejanos, que alguien, antes que usted ha tenido ya la suerte de pisar.

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