Verónica Aranda: entre haikus.

Verónica Aranda, autora de siete poemarios de éxito con tan sólo treinta años...

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Ya al comenzar la entrevista se percibe, se nota; su forma de hablar, de mirar y de lanzar, libre, palabras escogidas. Sin duda, estamos delante de una poeta. Verónica Aranda, autora de siete poemarios de éxito, con tan sólo treinta años, goza ya de las mejores críticas del panorama literario más actual.

Es de Madrid, pero parece siempre recién llegada de un imperturbable templo oriental. Quietud, serenidad y una alegría fresca y tranquila, son las tonalidades con las que dibuja sus letras y camina por la vida.

La pregunta, redundante pero obligada, ¿por qué la poesía? y sin pestañear, lanza sobre la mesa una cita de Alberto Caeiro «Es mi manera de estar sola. La forma en que mejor puedo expresarme, percibir el mundo, ordenar las ideas o denunciar las injusticias.»

La vocación llamó a su puerta cuando sólo era una niña, eso sí, una niña rodeada de libros y de poesía infantil de grandes autores como Juan Ramón Jiménez, Lorca o Gloria Fuertes. Empezó a escribir a los catorce años, en sus tiempos de instituto. A los quince ganó su primer concurso y a partir de ahí comenzó a jugar y a disfrutar en el mundo de la palabra, hasta llegar a los dieciocho y presentar su primer poemario. Más tarde llegarían años de universidad, en los que estudió Filología Hispánica, algo que como nos explica, le ha dado bastante bagaje en cuanto a lecturas, teoría literaria y retórica. «La poesía es un camino bastante solitario. El poeta debe hacerse a sí mismo, ir encontrando su voz.»

Traductora en sus horas menos libres, ha vivido en Italia, Bélgica, Portugal, India y Marruecos. Cuenta con siete títulos a sus espaldas, la mayoría editados como resultado al ganar suculentos premios: «Poeta en India» (Melibea, 2005. Premio Joaquín Benito de Lucas); «Tatuaje» (Hiperión, 2005, premio Antonio Carvajal de poesía joven); «Alfama» (Fundación José Hierro, 2009, IV Premio Margarita Hierro); «Postal de olvido» (El Gaviero, 2010, Premio Arte joven de la Comunidad de Madrid); «Cortes de luz» (Rialp, 2010. Accésit del premio Adonáis 2009); «Senda de sauces» (Amargord, 2011). Y la traducción de «Poemas de los Himalayas» de Yuyutsu RD Sharma (Cosmopoética, 2010)

«Cuando sale a la luz un libro tengo una sensación de círculo cerrado, de proyecto de escritura concluido. Me considero muy afortunada de poder publicar. Aunque en poesía se hacen tiradas muy pequeñas, tenemos lectores fieles.»

Sus referentes, esos en los que se mira para encontrar el siguiente paso en el camino, son todos aquellos que, según ella observa, ejercen la poesía como un sacerdocio, como una forma de vivir en este mundo. No le sirven medias tintas, ni superficialidades, la poesía para ella no da concesión, o se te ha agarrado el bicho de la poesía bien dentro, o no.

«Me ha marcado mucho la poesía oriental, el haiku. Y también poetas como Kavafis, Pessoa, Odysseas Elytis, Mahmud Darwish. En poesía española la generación del 27 y la del 50.»

Como sabemos, escribir un libro puede llevar años y requiere una dedicación y templanza muy especial. Verónica cuenta con esas aptitudes, es más, podríamos decir que son su seña de identidad. Su trabajo tiene cierta receta mágica, basada en la inspiración y en la lectura de clásicos y de escritores lejanos de países allende los mares y las tierras más exóticas.

Tiene otra gran pasión, el fado; pues no sólo de pan vive el hombre. «Es una música que tiene una fuerza increíble, ayuda a limpiar el dolor.» Lo comprende como el complemento perfecto a la poesía y le sienta como un guante, al identificarse plenamente con el sentimiento de saudade portuguesa.

«Intento superarme en cada poema y hacer del viaje y la escritura una filosofía de vida.»  Seguido de este mensaje que describe su presente, nos cuenta su sueño para el futuro: dar la vuelta al mundo. Vivir como una nómada conociendo culturas, personas, paisajes, idiomas y palabras.

Una anécdota: «Cuando vivía en la India mis amigos me bautizaron con un nombre indio: Kavita, que significa poesía.»

Un secreto: «Antes de dedicarme a la poesía estuve una temporada en la escuela taurina, quería ser torera

Un consejo: «La escritura es un camino largo y muchas veces plagado de obstáculos. No hay que desfallecer en el intento, ni tener prisa por publicar. Todo llega.«

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