Georgina Llauradó. El espectáculo.

Interpreta, canta y baila. Tiene 32 años, es de Reus y para muchos es un auténtico milagro de las tablas.

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Una especie de mujer orquesta, el espectáculo personalizado. Llauradó interpreta, canta y baila. Tiene 32 años, es de Reus y para muchos es un auténtico milagro de las tablas.

Define su profesión como un mareo encantador, y se ríe cuando intentamos conocer sus rutinas, pues al parecer no existen. Ella las persigue y las busca, trabaja por tener una estabilidad pero su asalvajada agenda no da tregua.

«Al final, tu trabajo define tu estilo de vida, y cuando formas parte de varios proyectos a la vez, y fuera de casa, acabas teniendo muchas familias y muchas vidas«.

Como los grandes profesionales no renuncia a seguir formándose, haya pisado los escenarios que haya pisado. Estudia danza, teatro, idiomas y todo lo que le vaya sirviendo para divertirse y ser cada día mejor actriz y cantante.

«Cuando uno trabaja con sus emociones o ideas, todo lo que ha vivido o visto cuenta más que la técnica. La técnica se aprende con perseverancia«.

En estos días se encuentra en un momento muy creativo, arrancando varios proyectos a la vez, lo que implica desempeñar tareas de todo tipo y color, unas frente al ordenador, otras al teléfono, y otras, las más por fortuna, en la sala de ensayo o de rodaje.

Ante el origen interrogante de su vocación, regresamos, como en tantas otras ocasiones, a la infancia. «En el colegio nos llevaron a ver una muestra de teatro y descubrí que no sólo se podía bailar en un escenario, sino que también se podía hablar y contar historias.»

Su debut sobre el escenario se remonta a unos años más tarde, con el gran espectáculo «Los pastorcillos» en el que interpretaba el papel de San Miguel.

Humilde y bondadosa, no achaca el talento a ningún tipo de don, según Gina, todo el mundo es creativo, pero igual aún no lo saben. El truco es ser valiente, atreverse a amar lo que se hace y disfrutarlo al máximo.

Ahora sueña con subirse a las tablas del  Teatro Romano de Mérida, después de trabajar en el musical  Mamma Mia y formar con otros compañeros de oficio el grupo The Marshmallow Girls. «Queríamos hacer un concierto de Navidad con una banda de rock en forma de tributo a Phil Spector«, y es que resulta que esta pequeña catalana de corazón de gigante, nos ha salido con alma roquera.  Después de un año ya han estrenado otro espectáculo, esta vez un homenaje a Gershwin, aunque en esta ocasión han cambiado la banda de rock por un piano de cola, y las guirnaldas y las marteens con lentejuelas, por imponentes y elegantes trajes de noches. Así que, según hemos entendido, en menos de un año su grupo ha traído al mundo dos nuevos shows: «Christmas Rock» y «I Got Gershwin».

Las claves de su día a día son: ir a su ritmo, intentar maquillarse poco, estirar músculos y articulaciones, respirar hondo, y (ahora viene lo bueno) hacer cada día lo que le apetece, gracias siempre a una vida de trabajo y riesgo.

Teatro social, musicales en la Gran Vía, grandes giras o montajes en salas independientes, Llauradó y su sonrisa ante el trabajo duro, pueden con todo.

¿Qué te han enseñado las tablas? A conocerme y a no caer.

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