Londres rinde homenaje a Sophie Taeuber-Arp.

La Tate Modern exhibe una retrospectiva de Sophie Taeuber-Arp, la artista pionera de la abstracción, diversa y olvidada durante décadas.

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Sophie Taeuber-Arp murió en 1943, en su casa de Zúrich, a causa de una intoxicación por gas. Antes ya había consolidado su figura como artista y diseñadora. Creadora de un universo abstracto excepcionalmente diverso, heterogéneo e interdisciplinar, se adelantó al constructivismo y concilió extremos tan contradictorios como el desorden y la armonía, la figuración y la abstracción, el arte y la artesanía.

Pintora, escultora, escenógrafa, dibujante, diseñadora, arquitecta, artesana, profesora, editora y bailarina. Todo eso llegó a ser la pequeña Sophie Henriette Gertrude Taeuber que nacía en Davos (Suiza) en el año 1889. En aquel momento, en aquel país (que además se mantuvo neutral en las dos contiendas mundiales que quebraron Europa) se valoraba enormemente la expresión artística, la libertad y la cultura. Además, su familia, acomodada y culta, apoyó la formación de la futura artista en escuelas donde se enfatizaba las interrelaciones entre las bellas artes el diseño y la artesanía. Más tarde, estudió diseño textil en la Escuela de Arte de Saint Gallen, completando su formación en Múnich y Hamburgo.

Cuando conoció a Jean Arp en 1915, ella tejía y diseñaba vestidos, se atrevía con arquitecturas de interior que entonces ni se imaginaban e impartía clases en la Escuela de Artes y Oficios de Zúrich, además de ser alumna brillante en las clases de danza moderna de Rudolf von Laban. Él ya era un artista reconocido en los ambientes Dadá, pese a no haber cumplido aún los 30. El encuentro fue casual. La conexión artística, inmediata. Ambos deseaban romper con las convenciones artísticas y experimentar nuevos campos creativos. Aunque no se casaron hasta el año 1922, enseguida comenzaron a realizar proyectos conjuntos (Duo-Collages, los llamaban) y acudir a las extravagantes reuniones del Cabaret Voltaire, donde el grupo dadaísta combatía contra la guerra a través del arte y la danza, la improvisación y los ritmos africanos.

Durante esta primera etapa, la producción de Taeuber –activa y disruptiva– cabalgaba entre el dadaísmo y el constructivismo, se iniciaba en la escultura con su célebre cabeza dadá, torneada en madera y estética africana. Al tiempo, recibía el encargo de crear una serie de marionetas para la adaptación de la obra de teatro King Stag del siglo XVIII de Carlo Gozzi. El proyecto combinó de manera única su interés por la interpretación, su comprensión del movimiento corporal y su experiencia con la carpintería. También el arte aplicado fue protagonista de sus creaciones: bordados de cojines, diseños para alfombras y textiles, bisutería, accesorios de abalorios y cuentas.

Tras la Primera Guerra Mundial, la artista suiza recorrió Europa ya como Sophie Taeuber-Arp. Junto a Jean Arp, viajó a Estrasburgo para diseñar mano a mano un ala del edificio Aubette. Ella se encargó de los interiores del salón de té Five o’Clock, el bar Aubette y el bar del vestíbulo. En ellos plasmó su estética geométrica, el brillo y el color. El éxito del proyecto le permitió adquirir un terreno en Clamart-Meudon (cerca de París), donde edificó su primer diseño arquitectónico.

En estos años, la pareja se une a la asociación Cercle et Carre y funda el grupo Abstration-Creation, mientras Sophie Taeuber-Arp se introduce en el mundo de la edición con la revista de arte abstracto Plastique. La Segunda Guerra Mundial les conduce de nuevo a Suiza en 1940. Muchas de las obras creadas entre 1940 y 1943 destacan la importancia que adquieren las líneas en la creacion de Taeuber-Arp, quien experimentó con curvas monocromáticas y composiciones animadas por planos de color, evocando el movimiento continuo y la incertidumbre que definieron los últimos años de la vida de la artista.

Con el objetivo de consolidar la difusión de su trabajo, y en colaboración con el MoMA de Nueva York y Kunstmuseum Basel, la Tate Modern de Londres dedica a la artista una amplia retrospectiva. 250 obras muestran la producción interdisciplinar y diversa de esta pionera de la abstracción que fue capaz de abarcar todos los lenguajes artísticos y de conciliar todos los extremos de las primeras vanguardias y el arte moderno.

Más información Tate Modern

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