Aurèlia Muñoz, la dama de los tapices, (re)anuda el espacio en el MNAC.

El Museo Nacional de Arte de Cataluña ingresa en su colección un conjunto de obras de Aurèlia Muñoz, donado por familia de la artista.

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El Museu Nacional d’Art de Catalunya expone un conjunto de obras de Aurèlia Muñoz que revelan tanto la extraordinaria originalidad de las técnicas empleadas como la intensidad de su poética. Este importante conjunto de siete obras textiles y una colección de dibujos ha ingresado recientemente en la colección del museo gracias a la donación de la familia de la artista.

Con motivo de la reapertura del museo, se prorroga la exposición Anudar el espacio, dedicada a la obra de esta artista barcelonesa, pionera del arte textil contemporáneo. La muestra exhibe la selección de obras donadas por los herederos que contiene piezas de principios de los años 60, cuando experimentaba una pintura lineal sobre arpilleras rústicas, una técnica entonces vanguardista muy cercana a la estética del uruguayo Joaquín Torres-García.

Aurèlia Muñoz (Barcelona 1926-2011) fue una artista atrevida y original, que no se arredraba ante los desafíos. Su afán por dotar al tapiz la musicalidad de la poesía le llevó a involucrarse en el arte textil de manera activa. Aunque comienza su carrera artística en la pintura y el dibujo va poco a poco decantándose por el tejido. Los temas místicos y simbólicos predominan en su obra en una primera etapa. Realiza escenografías de teatro de vanguardia, colaborando con Jordi Pericot. Desde mediados de los sesenta, lo tiene claro: participa activamente en el movimiento Nouvelle tapisserie, exponiendo en diferentes ediciones de la Bienal del Tapiz de Lausana (Suiza).

Durante la siguiente década sus obras adquieren tridimensionalidad. Experimenta con la escultura realizada en macramé, el collage, el patchwork, las velas de los barcos… Ella, que nunca dejó de investigar y explorar nuevos lenguajes, supo tejer un universo imponente, un estilo muy particular a caballo entre la escultura, la pintura, el arte de la fibra y el origami de Japón.

Las piezas expuestas en el MNAC revelan el gusto de Aurèlia Muñoz por lo medieval, como puede apreciarse en el tapiz La Fuente de la vida (1966); y el misticismo, muy evidente en las esculturas Isabel la Católica y Fernando el Católico, ambas del 67. En la exposición también pueden verse los collages textiles y sobre papel que muestran el atrevimiento y la voluntad de la artista de dialogar con el pasado. Buen ejemplo de ello es la obra Esfera i ploms (1969) en homenaje a Gaudí y sus maquetas funiculares.

Ens socia (1976), construida a partir de los característicos anudados derivados del macramé, manifiesta su especial interés por el espacio en relación con la materia y la física. Se trata de una pieza de grandes dimensiones, realizada en sisal y yute. Suspendida en el aire se proyecta sobre el visitante como una especie de ave gigantesca.

El conjunto se completa con una colección de dibujos entre los que encontramos esbozos de proyectos que ayudan a entender las piezas mayores, juntamente con obras que nos descubren a una dibujante notable que había asimilado a Paul Klee o Saul Steinberg.

Más información Museo Nacional de Arte de Cataluña

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