Edith Wharton, la mujer de La Edad de la Inocencia. Biografía, citas, frases.

Escritora y diseñadora estadounidense, creadora de la inolvidable historia 'La Edad de la Inocencia', nació en Nueva York el 24 de enero de 1862.

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Edith Wharton nació en una familia neoyorquina y acomodada tal día como hoy, 24 de enero, en 1862; ese acomodo le abrió las puertas de la cultura y recibió una educación al alcance de muy pocas mujeres en su tiempo.

Cuando se casó, a los 23 años, ya dedicaba largo tiempo a la creación literaria; su matrimonio le costó un largo tiempo de oscuridad en su vida por las infidelidades en las que insistía su marido y que acabaron con su matrimonio hecho divorcio, aunque antes de llegar a ese punto ya ella había iniciado su propio idilio con Fullerton, un conocido periodista de The Times; fue un idilio largo no exento de tensiones porque ambos contendientes eran bisexuales y ambos mantenían, otro romance, en el caso de Edith con Camilla Chabbert.

Wharton fue además una mujer viajada y amante confesa de la vieja Europa, tanto que cruzó el Atlántico hasta 66 veces y trasladó a ella, concretamente a Francia, su residencia en 1907; fue precisamente en Francia donde se convirtió en discípula y amiga de Henry James. Fue una mujer bien relacionada, a lo que le ayudó sin duda su origen de familia bien, amiga de Hemingway o Francis Scott Fitzgerald e incluso del mismísimo Roosevelt.

Escribió cuentos y relatos además de novelas, su maestría fue reconocida ya en su tiempo con el premio literario más importante en Estados Unidos, el Pulitzer, y también fue condecorada con la Legión de Honor francesa.

De toda su creación literaria, no poca pues vivió y escribió durante 75 años, nos quedamos con dos novelas y un relato: La Edad de la Inocencia, nuestra favorita, y La Casa de la Alegría; el cuento, Etham Frome.

Sus Citas y Frases célebres

  • Cuidate de la monotonía; es la madre de todos los pecados capitales.
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    “Cuidate de la monotonía; es la madre de todos los pecados capitales.”

    Beware of monotony; it's the mother of all the deadly sins.

  • Hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela o el espejo que la refleja.
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    “Hay dos maneras de difundir la luz: ser la vela o el espejo que la refleja.”

    There are two ways of spreading light: to be the candle or the mirror that reflects it.

  • Sólo con que dejásemos de intentar ser felices tendríamos un muy buen tiempo.
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    “Sólo con que dejásemos de intentar ser felices tendríamos un muy buen tiempo.”

    If only we'd stop trying to be happy we'd have a pretty good time.

  • La verdadera originalidad no consiste en nuevos modos sino en una nueva visión.
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    “La verdadera originalidad no consiste en nuevos modos sino en una nueva visión.”

    True originality consists not in a new manner but in a new vision.

  • El aire de las ideas es el único que merece la pena respirar.
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    “El aire de las ideas es el único que merece la pena respirar.”

    The air of ideas is the only air worth breathing.

  • Cuando la gente pide tiempo, es siempre tiempo para decir no.
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    “Cuando la gente pide tiempo, es siempre tiempo para decir no.”

    When people ask for time, it's always for time to say no.

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