En casa del señor Nars.

Nada menos que diecisiete años ha tardado François Nars en encontrar el espacio ideal para ubicar su tienda de maquillajes.

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Nada menos que diecisiete años ha tardado François Nars en encontrar el espacio ideal para ubicar su tienda de maquillajes. Pero la espera ha merecido la pena porque ¿qué mejor sitio para ello que un local en pleno West Village de Nueva York? Los 50 metros cuadrados con los que cuenta la boutique están cuidados al milímetro por el propio maquillador, que ha contado para la decoración con la ayuda de Fabien Baron quien ya diseñó para él el icónico logo de su marca.

Y es que la firma Nars no es sólo fachada, como la del imponente edificio del 413 de Bleecker Street (que data de antes de la Segunda Guerra Mundial), sino que es el resultado de muchos años de trabajo, inspiración y calidad.

Nada se ha dejado al azar, cada rincón está repleto de detalles que nos intentan transmitir la filosofía de la marca, desde películas hasta libros de fotografía seleccionados por el propio creador, que también se pondrán a la venta.

Los suelos de madera y la decoración vintage contrastan con modernos espejos y expositores. Nos encantan los toques de rojo tono Jungle Red, una de las 12 barras de labios con las que empezó la andadura de Nars. Sin duda, un sitio ideal para que te sientas como en casa (en la casa de Nars…) mientras compras alguno de sus fabulosos y ya clásicos productos y otros, como las barras 413 Bleecker Pure Matte, de venta exclusiva en la boutique.

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