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Relojes: Ha nacido Clé de Cartier, el nuevo icono de la firma parisina.

Detrás de la sencillez- afirma Cartier- suele yacer un virtuosismo puro.

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¿Qué es un icono? Una de las definiciones que recoge la RAE es “signo que mantiene una relación de semejanza con el objeto representado”.  Si trasladamos esta acepción a la relojería de Cartier, los relojes que inevitablemente evocan a la firma parisina son los emblemáticos Tank y Santos y, en menor medida Ballon Bleu porque forma parte del legado de Cartier solo desde 2007. Un icono resiste el paso del tiempo y es identificado sin un ápice de duda por todo el mundo. Que un reloj se convierta en icono no depende de las intenciones de una marca, solo depende del tiempo y de las personas que lo reconocen como tal.

El aspirante a nuevo icono relojero de la maison francesa se llama Clé de Cartier y tiene una forma sencilla, líneas y curvas sencillas, perfil sencillo, innovación sencilla y un aspecto sencillo. En definitiva, es un reloj de apariencia y técnica sencillas, pero precisamente es en la sencillez donde radica la complejidad.

Cartier consagra la forma del reloj al juego entre formas y volúmenes. Su bisel es redondo, como su esfera, pero su caja es oval. Su sensual fisonomía emerge del énfasis que ha puesto Cartier en el diseño volumétrico, en los trazados lineales y en las formas diferenciadoras de su caja. Clé de Cartier tiene “la curva de dibujo ajustado, el perfil arqueado, fluido y elegante, orgánico y ergonómico”. La arquitectura de su caja es todo un acierto porque no es cuadrada como la del Santos, ni rectangular como la del Tank, ni redonda como la de Ballon Bleu, ni siquiera tonneau como la de Tortue. No compite con ningún otro reloj de Cartier. Tiene una personalidad propia. Su perfil es especialmente atractivo y evocador.

Además del diseño innovador de la caja que le confiere ese carácter personal, Clé de Cartier tiene otra particularidad por la que será fácil de identificar. Nos referimos a su corona. Es más que otro de sus rasgos diferenciadores. Es la inspiración de su nombre. Clé en francés significa llave y hasta que Adrien Patek –uno de los fundadores de Patek Philippe- inventó en 1842 la corona, a los relojes –entonces de bolsillo- se les daba cuerda y ponían en hora por medio de una llave. La revolución sencilla que introduce Cartier en Clé facilita el gesto funcional porque es más fácil de utilizar que la corona tradicional porque se extrae para realizar los ajustes y después vuelve a su posición inicial. El sonido que emite, un suave clic, intensifica la experiencia sensorial.

La esfera de Clé de Cartier no es diferente de la de otros relojes  de la firma. Tiene todos los códigos Cartier: decoración guilloché, números romanos, manecillas de color azul…

En el interior de los relojes Clé de Cartier palpita un nuevo movimiento automático, el calibre 1847 MC, manufacturado por la firma y bautizado con el año de su fundación.

Los relojes Clé de Cartier para el hombre están disponibles con caja de 40 mm en oro blanco o rosa y rezuman fuerza serena, armonía sencilla y seguridad. Son perfectamente equilibrados.

Para la mujer, Cartier ha creado tres elegantes relojes femeninos de líneas fluidas en cajas de 31 mm en oro rosa con diamantes y en oro blanco con una talla de  35 mm con diamantes solo en el bisel o con pavé de diamantes en la caja, la pulsera y en el centro de la esfera y su contorno.

¿Se convertirá Clé de Cartier en el nuevo icono de la maison? El tiempo nos dará la respuesta.

 

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