Que al menos el regreso se impregne de música y buenos recuerdos. Cinco Canciones De Ida Y Vuelta.

Afrontar o no afrontar lo que viene. Ese es el dilema.

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Ríe con sorna la maleta encima de la cama. Con una extraña mueca y con su boca abierta de par en par nos muestra el camino de regreso a la cotidiana normalidad. Esa rutina que marcará cada una de nuestras horas de aquí en adelante hasta las próximas vacaciones, hasta el próximo verano.

Aminora su fuerza la luz solar que durante un tiempo nos infundió una viveza poco habitual. Ni siquiera el calor de su brillo pudo evitar las ansias de viajar, de descubrir, de soñar. Tal vez sólo fue el deseo de abrir una puerta a un mundo diferente, a una vida distinta, aquella que siempre imaginamos y que, de momento, nunca llegó.

Aparecen de nuevo las obligaciones, las ataduras, los problemas… Sombras que el verano diluyó no hace tanto pero que ahora, de vuelta, reaparecen con la misma fortaleza. Ya es difícil recordar cuándo ocurrió y parece que fue ayer. Y realmente fue ayer cuando sólo pensábamos en partir y abrir de par en par para que el viento del este curase las heridas.

Surge el difícil momento de compaginar el pasado con el presente y, de alguna forma, afrontar el futuro. Es cierto que siempre hay luz al final del túnel, pero también es verdad que hay un túnel al final de cada luz. ¿Qué viene ahora?, ¿cómo debe ser el nuevo equipaje?, ¿hay fuerzas para emprender el viaje?

Vuelve la vuelta a ser como siempre fue. Un reencuentro con los viejos fantasmas y un enfrentamiento con los nuevos dilemas. Una melancólica despedida al verano que se va y un perezoso saludo al otoño que ya se anuncia. Aún habrá rayos de sol, aún los días serán largos y felices, aún queda en nuestros ojos la dulce mirada de la felicidad.

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