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El zoótropo de Larose Guyon, entre el arte y la ciencia: cobre en movimiento.

Una escultura interactiva del estudio de diseño canadiense Larose Guyon para el hall del hotel EMC2 Chicago que rinde tributo al zoótropo.

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Puede que tú no hayas tenido uno y puede que aunque te suene no te des cuenta de lo que es un zoótropo. Pero lo has visto cien veces a lo largo de tu vida, en créditos de películas en el cine, y con suerte hasta has tenido alguno entre tus manos. Y con más suerte hasta has heredado uno de tus abuelos.

El zoóptropo es ese juguete que precedió al cine, un pequeño tiovivo con rendijas verticales que en su interior alojaba tiras con distintos “frames” de una escena y que al girar te permitía ver la escena entera animada. Ahora sí, ahora ya caes en la cuenta. Pues piensa ahora que el invento es del matemático William George Horner que murió en 1837 y que el cine no llegaría a nuestras vidas hasta 1894, el año en el que los hermanos Lumière patentaron el cinematógrafo, movidos por su aficción a la fotografía y quien sabe si inspirados por un zoótropo.

Casi dos siglos después de su invención el estudio de diseño canadiense Larose Guyon (Verchères, Montreal, Quebec) recibe un encargo para crear una escultura singular y distintiva para el hall del hotel EMC2 de Chicago de la cadena hotelera Rockwell Group. Y la inspiración llega del pasado, un feliz homenaje.

Audrée L. Larose y Félix Guyon se inspiraron en un zoótropo para crear una versión moderna, una escultura de cobre en movimiento que genera la misma admiración e hipnotismo que debían generar en el siglo XIX antes del cine aquellos juguetes que permitían ver escenas animadas. Una suerte de escultura interactiva que se compone de cuarenta y cuatro pares de alas de cobre, cortadas a láser, en una gran rueda que gira con una manivela “como una flore, femenina y romántica” logran crear un espectacular juego de luces y formas que conveirten el frío cobre en luz, tomando vida.

Compartiendo el mismo principio de la animación, la velocidad del movimiento de la rueda crea una superposición de imágenes de las alas en nuestra retina, y ahí es donde vemos el batir vivo de unas preciosas alas de cobre. Un trabajo no sólo de ingenio y creatividad si no de absoluto cálculo e ingeniería cuyo resultado está a medio camino entre el arte y la ciencia. El zoótropo de Larose Guyon nos tiene fascinados. De hecho hipnotizados. Y como no podemos enseñártelo en persona, no dejes de ver el vídeo para comprender por qué.

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