Vacaciones en la casa de un campesino rico… en el corazón de Rusia.

Turismo rural, histórico y de leyenda en el corazón de Rusia ¿te atreves? ¡es posible!

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Rusia es un país inmenso y su historia es tan inmensa como él, la casa que visitamos hoy, y en la que puedes alojarte si viajas al pueblo desierto de Astashovo, es una muestra inequívoca de lo que era Rusia a finales del S.XIX; y es que estamos ante una casa solariega, una dacha, construida por un campesino rico que hizo fortuna trabajando en San Petersburgo; ya adinerado regresó a Astashovo y, cosas de la vida, se enamoró de una mujer 30 años más joven que él, para conquistarla Martyan Sazonov, que es el campesino rico en cuestión, hizo construir una maravillosa casa…

Se casaron y vivieron en ella menos de dos décadas, primero falleció Sazonov y, en tiempos de la I Guerra Mundial y sobre todo de la Revolución Rusa, su esposa fue despojada de la casa y ésta se mantuvo cerrada durante décadas; ya en S.XX fue utilizada como oficina de una cooperativa agrícola pero los campesinos fueron abandonando el campo ahogados por la pobreza y por la mejora de las infraestructuras  (electricidad, carreteras…) que nunca llegaban. La despoblación de la zona fue tal que en los años 90 lo fue absoluta, ya no quedaba ningún anciano rezagado que viviese en Astashovo y la casa que hoy os mostramos estaba semidestruida.

Hoy es un museo y un hotel rural en medio de un bosque (si buscas huir del mundanal ruido y viajar en el tiempo, en la historia, a la naturaleza y a una leyenda todo a la vez no se nos ocurre mejor destino); la casa, lo que quedaba de ella, fue adquirida por un artista moscovita, Pavlichenkov, que la restaurauró por completo respetando su diseño y su historia (algo que salta a la vista tanto en el exterior como en el interior de la casa, incluso los muebles son de época, localizados y restaurados en la zona) pero añadiéndole las comodidades propias del S.XXI (wifi entre ellas, estarás lejos de todo y de todos pero no incomunicado); este último detalle nos parece de especial interés porque cuando decimos que esta casa solariega está en medio de un busque lo decimos de verdad: el pueblo más cercano está a 8 kilómetros, podrás ver en los alrededores tanto alces como jabalís… e incluso descubrir huellas de osos.

Además, cuando hagas tu reserva, no tienes más que indicar si quieres encerrarte en esta casa y sus alrededores unos días o disfrutar de magníficas excursiones y cuando llegues estará todo organizado a tu gusto, eso sí, ten muy en cuenta la época en la que visitas esta zona de Rusia, no es lo mismo hacerlo en invierno, estará todo nevado, que en verano, podrás disfrutar de paseos a caballo o en otros medios de transporte e incluso bañarte en un lago cercano a la casa.

Para completar la historia y la leyenda, a una hora aproximadamente de distancia podrás ver una casa ‘gemela’ de esta; cuentan que cuando Sazonoz hizo construir la suya para conquistar a su amada, otro campesino rico, atraído por el bello diseño de la casa (y quien sabe si por envidias o rencillas locales) hizo lo propio en su aldea y su casa sigue en pie casi tal y como la construyó, está en Pogorelovo, a una hora en coche de Astashovo, ambos pueblos en la región de Kostroma, al noreste de Moscú.

Más información Dasha en Astashovo, Rusia

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