Casa mínima, casa máxima: Phatthalung House, Tailandia.

Lo máximo de una vivienda donde lo mínimo lo es todo, todo en lo mínimo. Así es Phatthalung House, una pequeña vivienda en Tailandia.

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¿Cuánto espacio necesitamos para vivir? Pues depende. Pero en realidad tampoco tanto. Pero depende. Depende del clima. Con un clima tropical sólo necesitamos un pequeño refugio para la noche o para la siesta o para las lluvias, o para guardar a buen recaudo lo que conservemos de valor, pero nuestra vida será siempre más de exterior. Esto pasa al sur de Tailandia, el clima acompaña, ayuda mucho a necesitar poco. Por eso Phatthalung House es la máxima expresión de lo mínimo de una casa. La mínima casa, la casa máxima.

Phatthalung House cuenta con otra ventaja, que está en medio de una plantación de caucho, rodeado de altas seringueiras, o siringas, o árboles de caucho de esos que a finales del XIX introdujeron los ingleses en el sur de Asia procedentes de Brasil. Esta plantación pertenece a la familia de la propietaria de la nueva vivienda que, tras 20 años viviendo en Bangkok, ha decidido instalarse en la propiedad. Y tan mal.

 

El proyecto del joven y prometedor arquitecto Rakchai Norateedilok tiene la medida exacta de la necesidad, un dormitorio, un salón y un baño. Punto. Pero lo tiene todo, el confort, la luz, la comodidad y muchos visos de lujo. Del lujo que es la experiencia. Hormigón y madera, lineas depuradas, medidas perfectas, elementos únicos, cada pieza de Phatthalung House se ha pensado y repensado para que responda a esa experiencia única de vivir y descansar en medio de una arboleda, disfrutando del clima y protegiéndose de él.

La vivienda tiene tan sólo una planta de 24 metros cuadrados, 8×3 metros, pero en ella linealmente se distribuyen los tres espacios, divididos por funcionales mamparos que sirven a la vez para controlar la luz y la ventilación de las estancias. Lo más, sobre el baño se pueden observar las copas de los árboles, el cielo y las estrellas, una experiencia única. Las puertas exteriores con celosías diagonales crean excepcionales momentos de luz interior. Los espacios limpios y nada recargados permiten el sosiego y la contemplación de la naturaleza exterior.

¿Y la cocina? El truco de la casa mínima es que es la extensión de la vivienda de la propiedad. De hecho se ha construido como una continuación un poco alejada de la cocina de la vivienda principal, un refugio exterior que, por proximidad, no necesita una cocina propia. De hecho la vivienda principal es lugar de reunión y encuentro de toda la familia.  Phatthalung House es el refugio privado de su propietaria, ese lugar en el que aislarse del mundo y disfrutar de una vida sosegada y probablemente feliz, porque lo mínimo es lo máximo.

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