Casa abierta sobre el pinar.

Integrar el paisaje en la vida, la vida en el paisaje, el interior con el exterior, el exterior con el interior y conseguir la perfecta armonía en una casa abierta.

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Dentro o fuera, la armonía es un principio de paz, el principio de la necesidad interior del que hablaba Vasili Kandinsky. Integrar una estructura en un paisaje, o el paisaje en la estructura, para vivir, para ser vivido en paz, sosiego, calma… y felicidad.

Así encontramos esta vivienda de Ramon Esteve Estudio, perfectamente integrada en la naturaleza que la rodea, en la parte alta de una gran finca de un área residencial de Madrid, rodeada de arboledas y zonas verdes, de piedra y tierra, sobre la que se levanta e integra respetuosa, inteligente y hermosa.

Tres niveles que se adaptan a la topografía del lugar. Sobre una estructura de hormigón teñido del color de la piedra que lo circunda la vivienda está se abre al exterior con grandes cristaleras en un continuo en el que la decoración interior y la iluminación juegan un papel importante en esta integración. Maderas en tonos naturales y la inteligente y armónica utilización del acero corten para los pilares completan una visión integrada de la vivienda con el entorno y del entorno con la vivienda.

Como contrapunto, la fachada norte por la que se accede a la vivienda y que da a la calle, mantiene la privacidad de la vivienda, con muros cerrados del mismo hormigón y acero y la continuidad del paisajismo de un modo casi escultórico, sencillo, equilibrado y hermoso.

En el interior, la planta de acceso despliega sobre el paisaje el dormitorio principal y las zonas comunes, mientras que la planta inferior alberga espacios de vida común que tienen continuidad con el jardín. Espacios que tienen continuidad entre ellos y con el gran porche frontal de la vivienda, donde la vida exterior y la interior se hace una.

Como resultado la armonía, ese principio de necesidad interior, la paz y la belleza para una vida de dentro a afuera, de fuera a adentro. Un entorno idílico, envidiable, perfecto.

Más información ramonesteve.com

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Pequeños caprichos que ponen un toque de confort en nuestra rutina. Objetos de mesa o decoración que nos hacen sonreír de puro placer estético y sin los que ya no podríamos estar.

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