Las necesidades de Eolo.

Spring-Summer 2013 de Chanel supone un antes y un después en la firma, donde la sencillez arrasa...

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‘Quiero un poco de aire fresco’. Y así fue. Más de una decena de molinos de viento se instalaron en el Grand Palais, que en su momento nos trasladó al lejano Oriente, para complacer las necesidades del káiser. Unas necesidades que, como quien no quiere la cosa, llegan a convertir en puro espectáculo uno de los acontecimientos más importantes en el mundo de la moda. París, como no, fue la privilegiada que disfrutó de esta magia…

Sus colecciones son únicas al igual que las gafas que esconden el secreto mejor guardado de Karl. La propuesta Spring-Summer 2013 de Chanel supone un antes y un después en la firma, donde la sencillez arrasa en todas sus formas y cede en exclusividad cierto protagonismo a las perlas. Pero no fueron esas prendas las encargadas de convertir el desfile en un cuento de molinos.

El dos de octubre la simplicidad reinó en París. No necesitaba traducción alguna: Pasear entre molinos gigantes e inmaculados aportaba la frescura que el señor Lagerfeld llevaba buscando desde hacía tiempo. La serenidad se reflejaba en la pasarela, donde los paneles solares emulaban la renovación de la silueta femenina, un atrevimiento que solamente puede corresponder al káiser.  

Un paseo seguro y confortable que permitía a todo aquel que estuviera presente disfrutar del dios Eolo y de la sensación de pureza que desprende la ‘desnudez’ en todos sus sentidos. Y de fondo, el viento traía la leve melodía de Chromatics que convirtió ese martes en un día para recordar…

Chanel

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Vestir

Un escaparate lleno de prendas que nos gustan a rabiar. También, avance de los diseños que vendrán, sólo vistos, de momento, en pasarelas, catálogos y showrooms.

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