T. S. Eliot, el escritor de la edad de la miseria. Biografía, citas, frases.

Nació en San Luis, Misuri, el 26 de septiembre de 1888.

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Thomas Stearns Eliot nació en San Luis, una próspera y corrupta ciudad comercial entre el Misisipi y el Misuri que tenía uno de los barrios residenciales más lujosos del mundo y acicalados parques decorados con estatuas de Colón, Shakespeare, Humboldt y Schiller. En esta ciudad frecuentemente asolada por la naturaleza creció hasta que se trasladó a Boston. A comienzos de siglo, Boston era una ciudad cosmopolita que destacaba por sus artistas y escritores, sus museos, salas de concierto, bibliotecas y centros de educación. El M.I.T., el Conservatorio de Música de Nueva Inglaterra, y las universidades de Boston y Harvard eran sus más notables instituciones. En esta última, Eliot comenzó a estudiar griego, literatura inglesa, alemán, historia medieval e historia del arte, además de iniciarse en el camino de la poesía a través de la revista de la institución.

En 1910 Eliot se instala en París para estudiar literatura francesa y filosofía en la Sorbona con Alain Fournier y Henri Bergson. París vivía uno de sus momentos más gloriosos, La Belle Epoque, el París de los sueños de grandeza de una burguesía que olvidaba los tiempos difíciles en la creencia de que el siglo que se iniciaba sería de la felicidad y prosperidad que ofrecían los nuevos inventos y descubrimientos. En el otoño de 1911, Eliot regresó a Harvard a estudiar sánscrito y filosofía hindú. De ese año datan sus estudios acerca de F. H. Bradley, el pensador que más influiría en su obra. En Harvard es nombrado profesor ayudante de filosofía y traba amistad con Bertrand Russell, profesor invitado a esa universidad. Tiempo después, viaja nuevamente a Alemania gracias a una beca que le permitiría profundizar sus conocimientos en la Universidad de Marburgo. Sin embargo, Eliot decide huir del país por temor al conflicto bélico que estaba por estallar y se traslada a Londres. A finales de 1914, en sólo unos cuantos meses los ejércitos europeos habían sido diezmados en las trincheras.

La Primera Guerra Mundial no sólo transformó a los hombres, sino que también produjo un nuevo estado, el estado guardián, movilizador de hombres y propiedades, supremo rector de la vida económica, censor de la libertad de expresión y manipulador de las conciencias. Lejos del frente, Eliot conocerá de cerca el mundo literario inglés gracias a sus vínculos con Ezra Pound, Virginia Woolf y James Joyce. Al principio, pudo ganarse la vida en el Highgate Junior School donde enseñaba desde latín y matemáticas a pintura, natación y baseball. Luego entraría en el Lloyd’s Bank y en la editorial Faber and Faber. En noviembre de 1918 comenzaba una nueva era, los felices veinte, en la que jóvenes hastiados sólo querían vivir un presente que les hacía olvidar la posibilidad de otra guerra.

Inventos de la liebre de marzo, Prufrock y otras observaciones, Poemas, La tierra baldía, Los hombres huecos, Miércoles de ceniza, El libro de los gatos habilidosos y Cuatro cuartetos son algunos de los títulos que forman parte de la extensa obra literaria de T. S. Eliot, el autor que, en 1927, decidió adoptar la nacionalidad británica y convertirse al anglicanismo. En sus escritos, Eliot recorrió un camino que en el siglo XX condujo al hombre de Occidente a una necesidad de creer, sin certidumbre ni esperanza. El anhelo de los hombres huecos. Vivimos y habitamos un mundo sin Dios, sin libertad, sin amor. Somos el hombre de la edad de la miseria, sin ayer ni mañana. T. S. Eliot fue reconocido, en 1948, con el Premio Nobel de Literatura.

Sus Citas y Frases célebres

  • Solamente los que arriesgan llegar demasiado lejos son los que descubren hasta dónde pueden llegar.
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    “Solamente los que arriesgan llegar demasiado lejos son los que descubren hasta dónde pueden llegar.”

  • Si usted no tiene la fuerza para imponer sus propios términos a la vida, usted debe aceptar los términos que ella le ofrece.
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    “Si usted no tiene la fuerza para imponer sus propios términos a la vida, usted debe aceptar los términos que ella le ofrece.”

  • Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras.
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    “Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras.”

  • La única sabiduría que podemos esperar adquirir es la sabiduría de la humildad: la humildad es infinita.
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    “La única sabiduría que podemos esperar adquirir es la sabiduría de la humildad: la humildad es infinita.”

  • La mayor parte de los problemas del mundo se deben a gente que quiere ser importante.
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    “La mayor parte de los problemas del mundo se deben a gente que quiere ser importante.”

  • El mal poeta suele ser inconsciente, donde debe ser consciente, y consciente de donde debe ser inconsciente.
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    “El mal poeta suele ser inconsciente, donde debe ser consciente, y consciente de donde debe ser inconsciente.”

  • El tiempo pasado y el tiempo futuro, lo que pudo haber sido y lo que ha sido tienden a un solo fin, presente siempre.
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    “El tiempo pasado y el tiempo futuro, lo que pudo haber sido y lo que ha sido tienden a un solo fin, presente siempre.”

  • Los hombres aprenden poco de la experiencia de los otros. Pero en la vida, nunca vuelve el mismo tiempo.
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    “Los hombres aprenden poco de la experiencia de los otros. Pero en la vida, nunca vuelve el mismo tiempo.”

  • No es la grandeza ni la intensidad de las emociones, sino la intensidad de proceso artístico lo que cuenta.
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    “No es la grandeza ni la intensidad de las emociones, sino la intensidad de proceso artístico lo que cuenta.”

  • No debemos dejar de explorar. Y al final de nuestras exploraciones llegaremos al lugar del que partimos, y lo conoceremos por primera vez.
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    “No debemos dejar de explorar. Y al final de nuestras exploraciones llegaremos al lugar del que partimos, y lo conoceremos por primera vez.”

  • Poco sé de dioses, pero creo que el río es un fuerte dios oscuro, hosco, indómito, intratable.
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    “Poco sé de dioses, pero creo que el río es un fuerte dios oscuro, hosco, indómito, intratable.”

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