Biografía de la escritora Emilia Pardo Bazán, una mujer con ideas propias. Biografía, citas, frases.

Emilia Pardo Bazán, feminista, católica, viajera, escritora, nació el 16 de septiembre de 1851 en La Coruña.

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Era feminista y también conservadora, separada y no por ello menos católica, apostólica y romana, escritora, viajera y culta además de madre y esposa (por un tiempo); todo ésto, que suena a ser una cosa y la contraria, es el resultado de simplificar hasta el absurdo el pensamiento de una de las mujeres más importantes de la historia de la literatura en lengua castellana, que no es decir poco. Emilia Pardo Bazán.

Lo cierto es que la escritora gallega es un personaje incómodo porque es difícil de etiquetar, imposible, diríamos, si no se está dispuesto a reconocer que era una mujer con ideas propias, algo que en su tiempo era pecado capital y cabe que hoy todavía lo sea al menos un poco; nació en el seno de una familia aristocrática y conservadora el 16 de septiembre de 1861 en A Coruña pero tuvo la suerte de contar con un padre que no sólo le permitió salirse de los estrictos márgenes que delimitaban la vida de las niñas sino que la animó a ello.

Durante unos años, su familia pasó los inviernos en Madrid, ella asistía entonces al Colegio Francés; cuando comenzaron a pasar más tiempo en A Coruña, Emilia siguió recibiendo clases, ahora privadas, en la línea linguística y literaria que amaba; aprendió francés, inglés y alemán. Sólo tenía 16 años cuando se casó, su marido contaba entonces 19 años y todavía era estudiante de derecho.

Los primeros años de su matrimonio los pasaron muy cerca de la familia, viajaron por Europa y se apoyaron mutuamente, ella a su marido en sus asuntos de leyes y él a ella en sus afanes literarios. Tuvieron tres hijos.

Las ideas de Emilia Pardo Bazán comenzaron a evolucionar y a incomodar a su entorno pero ella no desistió jamás, trajo el naturalismo francés de Zola a España y cuando la presión sobre su familia se tradujo en una petición de su marido para que abandonara sus sueños literarios, ella se negó, se marchó de viaje a Francia y jamás volvieron a vivir juntos. Ella, conservadora y profundamente religiosa, antepuso su lucha por la libertad de la mujer del único modo que podía hacerlo, ejerciendo ella misma esa libertad que le negaban.

En el ejercicio de esa libertad, Emila Pardo Bazán continuó viajando y recomendando al menos un viaje al año a otros países europeos para completar la educación de los niños; mantuvo su lucha incansable por la igualda de la mujer, por una educación en libertad y no lo que ella llamaba una ‘doma’ de las niñas hasta convertirlas en mujeres dóciles y sometidas al marido; peleó porque una mujer llegara a la Real Academia de la Leguna, apoyó la candidatura de Concepción Arenal y ella misma fracasó hasta tres veces en su intento por lograr un asiento.

Su vida sentimental no murió con su separación, ni mucho menos, mantuvo una larga relación amorosa con Benito Pérez Galdós y lo suyo da para un relato largo e intenso porque le fue infiel en al menos dos ocasiones (una de ellas con Lázaro Galdiano) para gran disgusto del escritor.

Su obra literaria es tan densa como lo fue su propia vida porque Emilia Pardo Bazán no sólo fue una mujer con ideas propias sino una mujer en defensa de esas ideas que le eran propias, escribió novelas, relatos cortos, poemas, ensayos, discursos y hasta obras de teatro además de contar con una interesante producción periodística. ¿Su obra más notable? es tan difícil quedarse con una como no mencionar Los Pazos de Ulloa.

Sus Citas y Frases célebres

  • Si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta habría sido mi vida.
    1 / 7

    “Si en mi tarjeta pusiera Emilio, en lugar de Emilia, qué distinta habría sido mi vida.”

  • Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos.
    2 / 7

    “Todas las mujeres conciben ideas, pero no todas conciben hijos.”

  • La educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión.
    3 / 7

    “La educación de la mujer no puede llamarse tal educación, sino doma, pues se propone por fin la obediencia, la pasividad y la sumisión.”

  • Tres acontecimientos importantes en mi vida se siguieron muy de cerca: me vestí de largo, me casé y estalló la Revolución de septiembre de 1868.
    4 / 7

    “Tres acontecimientos importantes en mi vida se siguieron muy de cerca: me vestí de largo, me casé y estalló la Revolución de septiembre de 1868.”

  • El ser humano no es un árbol frutal que sólo se cultive por la cosecha.
    5 / 7

    “El ser humano no es un árbol frutal que sólo se cultive por la cosecha.”

  • Es absurdo que un pueblo cifre sus esperanzas de redención y ventura en formas de gobierno que desconoce.
    6 / 7

    “Es absurdo que un pueblo cifre sus esperanzas de redención y ventura en formas de gobierno que desconoce.”

  • Rapaciño, los hombres no lloran, sólo los muy hombres pueden permitirse el lujo de hacerlo.
    7 / 7

    “Rapaciño, los hombres no lloran, sólo los muy hombres pueden permitirse el lujo de hacerlo.”

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