André Malraux, una de las cabezas más lúcidas del siglo XX. Biografía, citas, frases.

Dificilmente etiquetable, George André Malraux nació el 3 de noviembre de 1901 en la rue Damrémont de París, al pie de la colina de Montmatre.

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George André Malraux nació el 3 de noviembre de 1901 en la rue Damrémont de París, al pie de la colina de Montmatre. Fue hijo único de Berta y Fernando, aunque después tendría dos hermanastros, hijos de la segunda mujer de su padre, a la que él llamaba señorita Godard. Malraux tuvo una de las vidas más intensas y complejas del siglo, tanto que perturba los esquemas preestablecidos del más heterodoxo.

Fue revolucionario, filocomunista, rapsoda de la revolución china, comandante aviador al servicio de la República Española durante la Guerra Civil, el coronel Berger de la resistencia francesa contra los alemanes… ministro de Interior y Cultura del General De Gaulle, personaje precisamente nada sospechoso de marxista y revolucionario. Y es que Malraux, además de novelista, aventurero, filosofo del arte, cineasta, historiador de las civilizaciones y memorialista, fue un hombre público que escandalizó desde muy joven al mundo por su comportamiento, incluso antes de tener consolidado un nombre con el que hacerse notar.

En 1922, sin tener cumplidos los veintiún años que marcaba la mayoría de edad, Malraux se trasladó a Camboya, acompañado por su primera mujer, Clara, la mujer de los ojos garzos. Iban a la colonia francesa a cubrir una misión arqueológica, salvar los bajorrelieves de un templo del famoso grupo de Angkor. Los términos legales de lo que podían y no podían hacer no eran muy precisos y siempre actuaron sin ocultar sus trabajos de rescate y transporte de aquellas piezas que, en barco, descendieron por el Mekong.

Cuando los detuvieron, el juez de la corte de Phnom-Penh no tuvo la menor duda de que lo que habían hecho no era correr una aventura, sino cometer un delito. Fue condenado a tres años de prisión, pero pudo volver a Francia gracias a la firma de un manifiesto en el que un puñado de escritores avalaban la inteligencia de una personalidad que permitían concebir grandes esperanzas. Y eso que Malraux solo había publicado la estrafalaria Lunas de papel. Pero algo tendría Malraux cuando hombres como Gide, Breton, Maurois, Gallimard, Paulhan o Mauriac, entre otros, apostaran por él.

Un año después empezó la guerra civil en China y allí estaría Malraux, en primera fila, viviendo los duros acontecimientos de la revolución combinada de Mao y Chang Kai-Shek. De esta aventura salieron las tres novelas asiáticas de Malraux: La Vía real, Los conquistadores y La condición humana, que, en 1933, fue premiada con el prestigioso premio Goncourt. Años después combatió en la Guerra Civil al lado de la República, organizando la Escuadrilla España con la que llevó a cabo numerosas misiones de ataque contra las fuerzas de Franco. El resultado literario fue una obra L’Espoir y una película Sierra de Teruel.

Después entró en la Resistencia, como soldado de segunda clase y con el seudónimo de coronel Berger. En 1942 fue herido, estuvo condenado a muerte. Se salvó por los pelos. En la guerra conoció al general De Gaulle y comenzó otra aventura, la de la fidelidad al hombre por el que sentía una profunda admiración. Cuando en 1958 De Gaulle volvió al poder, inmediatamente lo nombró ministro de Cultura. Las Antimemorias, Leschenes qu’on abat, Oraciones fúnebres, El irreal, y El intemporal, fueron sus últimas obras.

Sus Citas y Frases célebres

  • La libertad a veces tiene las manos sucias, pero la libertad tiene siempre razón.
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    “La libertad a veces tiene las manos sucias, pero la libertad tiene siempre razón.”

  • Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.
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    “Si de veras llegásemos a poder comprender, ya no podríamos juzgar.”

  • La cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo la vida.
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    “La cultura es lo que, en la muerte, continúa siendo la vida.”

  • No hay cincuenta maneras de combatir, sólo hay una, vencer.
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    “No hay cincuenta maneras de combatir, sólo hay una, vencer.”

  • La tradición no se hereda, se conquista.
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    “La tradición no se hereda, se conquista.”

  • La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.
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    “La muerte sólo tiene importancia en la medida en que nos hace reflexionar sobre el valor de la vida.”

  • La realidad no tiene estilo ni talento.
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    “La realidad no tiene estilo ni talento.”

  • El arte es una rebelión contra el destino.
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    “El arte es una rebelión contra el destino.”

  • La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.
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    “La juventud es una religión a la que uno siempre acaba convirtiéndose.”

  • El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
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    “El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.”

  • El tiempo cura lo que la razón en vano procura.
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    “El tiempo cura lo que la razón en vano procura.”

  • He aprendido que una vida no vale nada, pero también que nada vale una vida.
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    “He aprendido que una vida no vale nada, pero también que nada vale una vida.”

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