Los logos del sector del lujo, una especie en extinción.

El sector del lujo está empezando a limitar la presencia de logos en los artículos, la última tendencia del sector se llama discreción.

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En el sector del lujo existe en la actualidad una creciente tendencia hacia productos más discretos, impulsada por el debate sobre la desigualdad de ingresos y por no querer ostentar de algo que “lleve escrito” el precio, en plena crisis económica mundial.

Sarah Quinlan, jefe de Market Insights de MasterCard Advisors, que estudia los patrones de gasto de los consumidores a nivel mundial señala «Claramente detectamos que la gente no desea mostrar su patrimonio de manera llamativa«.

Para algunos titanes de la industria del lujo como Louis Vuitton, Gucci y Prada cuyos icónicos bolsos y pañuelos de seda se han convertido en símbolos de exclusividad desde Nueva York hasta Shanghai, esto es un serio problema. Charles Lawry, profesor asistente en la Universidad Pace, que estudia la comercialización de lujo confirma «La idea es no parecer que uno alardea de los artículos qué posee«.

«Esto es los que realmente me quita el sueño, si los padres del mejor amigo de su hijo se encuentran en paro, usted no querrá comprar un coche o algo llamativo. La gente con dinero no querrá mostrarlo «, aseguró Johann Rupert, director ejecutivo de Richemont, propietario de Cartier y otras grandes marcas de lujo en una conferencia sobre el lujo la semana pasada.

Mientras tanto, se están abriendo camino una serie de marcas nicho como Zadig & Voltaire, Sandro y Rag & Bone. Estas nuevas etiquetas son relativamente asequibles, en comparación con las marcas de ultra lujo, pero son lo suficientemente discretas y caras como para atraer a los consumidores ricos que se quieran distinguir con un halo de artesanía.

Los directores creativos de Louis Vuitton como Nicolas Ghesquiere o Alessandro Michele de Gucci, están empezando a limitar la presencia de sus logos en los artículos.

Pero a Marco Bizzarri, director ejecutivo de Gucci le cuesta asimilar del todo esta situación, a comienzos de este año en una entrevista con la revista estadounidense Women’s Wear Daily señaló «Uno invierte en un logotipo durante tantos años y luego se tiene que avergonzar porque existe una tendencia externa, que te lleva a pensar yo soy sofisticado, yo no uso un logotipo. Eso no es sofisticación!”.

El reto de Louis Vuitton, Gucci o Prada para impulsar las ventas, no va a consistir únicamente en restar clientela a la competencia. Los expertos aseguran que los consumidores de gama alta, están decantándose cada vez más en gastar dinero en lujo experiencial, como pueden ser unas vacaciones en Islandia o una extravagante cena en un restaurante con una estrella Michelin.

Louis Vuitton adaptándose a las tendencias, ha decidido añadir a su tienda en Rodeo Drive un área en la azotea donde los huéspedes puedan tomar el sol y disfrutar de Champagne. Gucci posee un espacio similar en Los Ángeles, y Prada tiene uno en Las Vegas, al fin y al cabo a las experiencias, no se les puede poner logos.

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