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Hydra Schmidt Coupé. Un coche como para hacerse villano.

El diseñador industrial Daniel Simon se imaginó como sería el mejor coche del mundo en los años 40. El Hydra Schmidt Coupé. Y tiene una imaginación excepcional.

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Para los iniciados en la cosmogonía de los superhéroes de la Editorial Marvel, decir Red Skull -o su traducción al castellano usada en nuestro país Cráneo Rojo- es nombrar a uno de los villanos más longevos, poderosos y malos, malos de la nómina de antagonistas de su particular universo. Red Skull nació en las páginas de un tebeo en plena Segunda Guerra Mundial, como personaje compendio de todas las maldades del Estado Nacionalsocialista Alemán de Adolf Hitler. Resumiendo, se diseño para ser lo peor. Todo lo contrario, curiosamente, que el coche que Daniel Simon ha terminado diseñando para él, el Hydra Schmidt Coupé.

Un villano no tiene sentido sin un héroe, y viceversa. El héroe para el que Marvel creó a Red Skull fue ni más ni menos que el Capitán América, una de sus creaciones más queridas, la que más tiempo lleva por sus portadas, y todo un símbolo de la significación patriótica de la Edad de Oro del cómic superhéroico, los años 40. Hydra era la organización que lideraba el supervillano, y Johann Schmidt el nombre por el que respondía cuando no andaba intentando conquistar el mundo.

Cuando llegó el momento, siete décadas después de su nacimiento en papel, para que las aventuras del Capitán América saltasen a las pantallas integradas en el nuevo, mejorado y triunfante Universo Cinemático de Marvel, Red Skull fue elegido como el primer villano al que enfrentarían al enmascarado del escudo.

Había que ilustrar el poderío de Schmidt, quién se suponía era uno de los altos mandos de Hitler. Y que mejor manera que acudiendo al diseñador Daniel Simon, uno de los más reputados creadores de vehículos para las pantallas, para que le creará a nuestro amigo -o enemigo- un coche a su altura. Un coche que reflejará el esplendor de aquella Alemania industrializada y faraónica, capaz de de los mayores logros técnicos y de las mayores barbaridades a nivel ético.

El resultado de retar la imaginación y el talento de Simon fue el Hydra Schmidt Coupé, un bello y elegante descapotable con una indudable imagen de alto nivel tecnológico. Estilizado, lujoso. Es la imagen de lo que podría haber sido el mejor coche del mundo en la época en la que se sitúa la acción de la película. A la vista del modelo, Red Skull es posible que no hiciera la única cosa que habría significado la retirada del conflicto del capitán América… ofrecerle su coche.

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