¿Te imaginas viviendo en una casa enclavada en la naturaleza y suspendida en el aire?

Nos gustan las casas espectaculares... aunque se nos haga espectacularmente difícil imaginarnos viviendo en ellas. Aquí va una muestra: una casa enclavada.

No exageramos, hablamos de una casa que está, literalmente, suspendida en el aire y enclavada entre dos laderas boscosas y es que hablar de una casa sin cimientos no supone necesariamente hacerlo de una casa colgante o de una casa en un árbol, puede tratarse, como es el caso, de una vivienda suspendida en el aire y a la vez enclavada en la naturaleza.

Nuestra casa suspendida está en California y ha sido diseñada para vivir la naturaleza que la rodea, de ahí que la ubicación sea tan compleja, no se ha levantado junto a un río o en una ladera con vistas sino en un cañón, entre dos paredes verticales y sobre el río, con vistas a la cascada y al bosque gracias al uso y el abuso del vidrio en su construcción.

De toda la complejidad técnica del mundo pasamos al minimalismo más absoluto del interior de la casa ¿por qué? Porque la idea es vivir dentro de la casa, con todo el confort que ello supone, como si viviésemos fuera de ella sin los inconvenientes de vivir a la intemperie y para lograr esa experiencia era esencia que la casa estuviese abierta al exterior, de ahí que sus paredes sean de vidrio y que se haya minimizado tanto como ha sido posible el uso de muebles.

No es una casa para vivir pero sí para vivir la naturaleza, para escapar del mundanal ruido, huir de las rutinas, descansar, pensar, gozar del silencio y del tiempo…

Vivir

Pequeños caprichos que ponen un toque de confort en nuestra rutina. Objetos de mesa o decoración que nos hacen sonreír de puro placer estético y sin los que ya no podríamos estar.

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