El almacén con casa de invitados más espectacular del mundo está en Japón y lo ha diseñado Nendo.

Nendo nos sorprende con una casa que nace más de la ingeniería civil y del diseño de producto que de la arquitectura en sí misma.

Nos vamos a Nagano, en Japón, concretamente a la localidad de Miyota-machi porque es allí donde descubrimos uno de los últimos proyectos del diseñador nipón Nendo; en esta ocasión se trata de una casa y un almacén situados en un entorno natural y relajante, muy tranquilo, en el corazón de un bosque de pino rojo y entre serpenteantes arroyos.

Para levantar esta curiosa casa de huéspedes y almacén Nendo ha utilizado módulos prefabricados que se han ido construyendo a medida en una fábrica y que han sido ensamblados ya en el lugar donde se levanta la casa; ¿cómo se han engarzado los diferentes módulos? Alineando las piezas y fijándolas con cables tensados para conectarlas, de este modo la casa parece hecha de una sola pieza y, además, se asegura que sea hermética y por tanto duradera.

Han sido necesarias 63 piezas cuadradas de 12 toneladas cada una para construir esta casa de huéspedes con su almacén, se usaron además 14 cables para unirlas y, curiosamente, el tamaño y peso de esas piezas no vino marcado por el diseño del Nendo sino por el peso y volumen máximo que podían moverse en camión y manejarse con grúa para llevar a cabo la construcción de la casa, una casa que tiene apariencia de enjambre de túneles y que, de modo sutil y elegante, se abre al bosque que la rodea.

Los espacios de esta construcción son de lo más interesante: tres salas de almacenamiento, una de ellas con una profundidad de 40 metros y dos más pequeñas, cocina, baño y otras instalaciones en el primer piso y en el segundo un dormitorio y un estudio. Además el diseño de la casa está pensado para que, al menos en la parte que sirve de almacén, puedan añadirse más módulos y es que lo que aquí se va guardar no son trastos viejos sino una colección de arte que nace con la intención de crecer.

Más información Nendo - Culvert Guesthouse

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Pequeños caprichos que ponen un toque de confort en nuestra rutina. Objetos de mesa o decoración que nos hacen sonreír de puro placer estético y sin los que ya no podríamos estar.

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