Raúl Morales.

Camaleónico, decidido y con una energía audaz pero a la vez pausada, Raúl Morales sabía desde hacía mucho tiempo que quería fundar su propio proyecto.

Camaleónico, decidido y con una energía audaz pero a la vez pausada, Raúl Morales sabía desde hacía mucho tiempo que quería fundar su propio proyecto. Y hace dos años, su familia, un viaje y su fuerte entusiasmo le impulsaron a combinar dos de sus aficiones, las matemáticas y la educación, para hacer realidad Kids Brain, su empresa y también uno de sus sueños.

La curiosidad natural que siente por la vida es la principal impulsora de su espíritu emprendedor. En pocos años ha fundado cuatro empresas de sectores muy diferentes y la última, Kids Brain, “es la más gratificante y divertida, se puede decir que es el negocio que yo siempre he buscado”. Raúl se licenció en Matemáticas, trabajó en varios departamentos de la compañía Indra durante casi una década y, tras viajar a Irlanda con su familia y ver que en otras culturas las matemáticas se conciben como un pilar fundamental de la educación, decidió cambiar el concepto aburrido que muchas personas –y sobre todo niños- tienen de ellas en España.

Empezó a investigar y tras barajar varias técnicas dio con el ábaco japonés, un elemento que le sorprendió por sus ventajas visuales. Y, aunque Raúl es metódico y pertenece a un sector en el cual la exactitud es básica, entre la aparente rigidez de los números también tienen lugar hechos fuera de fórmulas y ecuaciones. Fue la casualidad la que le llevó a conocer a su socio Raju Shivdasani, profesor de inglés en Ceuta y examinador del Trinity College, “ambos contactamos a la vez con la misma empresa, él desde la India y yo desde España, buscábamos lo mismo y empezamos a hablar por teléfono y Skype hasta que decidimos quedar” y explica que “en un viaje en tren a Málaga diseñamos en una servilleta lo que queríamos que fuese nuestra compañía”.

Dos años y quince franquicias después, Kids Brain se ha convertido en un programa educativo que potencia el desarrollo de las capacidades de niños entre 5 y 14 años. El secreto: adaptar un método milenario a través de juegos que promueven el cálculo mental, la psicomotricidad, la concentración, la memoria y la observación y, además, hacerlo en inglés.

Raúl afirma que es fundamental adaptarse, “ser demasiado rígido en este mundo te lleva al fracaso” y por ese motivo ha dotado a Kids Brain de una gran capacidad de adecuación a las necesidades que demandan los propios padres de los alumnos. Él afirma que la clave es superar las barreras mentales que todos nos imponemos pero para ser un emprendedor de éxito hace falta su dinamismo, su ilusión y una gran dosis de buenas ideas como lo es este proyecto singular.

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