Un oasis de tranquilidad en Marrakech.

El Riad Abracadabra es un antiguo palacete reconvertido en hotel

Marruecos en general, y Marrakech en concreto, son destinos para disfrutar con los cinco sentidos bien despiertos. Cada calle tiene un aroma distinto, cada atardecer hace alarde de unos colores más espectaculares que el anterior y toda su gastronomía está repleta de texturas que sorprenden al paladar, incluso cuando ya pensábamos que lo habíamos probado todo.

Junto a la plaza Jamaa el Fna, pero en un lugar escondido y resguardado de su característico bullicio, el Riad Abracadabra abre sus puertas a todos los viajeros que deseen sumergirse en el inquieto ritmo de Marrakech durante el día y disfrutar de veladas tranquilas y llenas de calma.

Este antiguo palacete, situado dentro de las murallas de la Medina, ha sido restaurado y reconvertido en un singular hotel que pone al alcance de cualquier huésped todo el embrujo de la ciudad sin tan siquiera traspasar sus muros. En el Riad Abracadabra se puede contemplar el amanecer mientras se desayuna en su terraza, es posible disfrutar de un baño en su piscina mientras se admira la Mezquita Koutoubia e incluso disfrutar de una copa bien preparada con la cordillera del Atlas en el horizonte.

El hotel cuenta con ocho habitaciones, todas diferentes, sencillas y encantadoras. Comparten una decoración cuidada, de estilo colonial y bereber y, además, tienen su propio vestidor y biblioteca. Las estancias comunes se han restaurado con materiales típicos de la zona como el tadelakt –un cemento pulido-, el bejmat –barro cocido- o el zelij de Fez.

Porque Marrakech, además de bullicioso, también puede ser un lugar para relajarse, y el Riad Abracadabra es la clara muestra de ello.



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