Tristan no se llamaba Tristan, se llamaba Paul. Ya sabemos que en aquel Paris del XIX muchos escritores antes de ser conocidos se cambian el nombre. Como Anatole France, que tampoco se llamaba Anatole, Paul se lo cambió por Tristan, un nombre simpático y que pegaba bien con su apellido. Tristan vestía mal, sucio y desgarbado, con una descuidada y espesa barba negra y un sombrero que no sustituía hasta que no se le caía a pedazos. Sin embargo, Tristan se convirtió en el autor más popular del París de su época. A Tristan le conocía todo el mundo. Bastaba con que su nombre apareciera en una reunión para que la gente sonriera de agradecimiento al hombre que les hacía reír. A pesar de los descuidos lamentables de su indumentaria, Tristan Bernard era un hombre muy querido y solicitado.
El caso es que Tristan era serio, muy serio, tanto que antes de iniciar sus actividades periodísticas como redactor-jefe del deportivo Journal des Vélocipédistes había estudiado Derecho. Serio de esos que cuentan chistes, detallan anécdotas hilarantes y gastan bromas, y no se ríe, mientras los que lo escuchan se parten. Las bromas, mientras más pesadas, mejor, porque o pesadas o mejor no darlas. A veces abusaba de ellas, todo le estaba permitido, son cosas de Tristan. Esa forma de ser que demostraba en la intimidad la trasmitía a todas sus obras, unas cuarenta piezas de teatro menor, entre comedias y vodeviles, y un buen puñado de novelas con las que ridiculizaba a la alta burguesía francesa Fin de siècle. A pesar de su mordaz crítica, Tristan Bernard acabó convirtiéndose en uno de los comediógrafos preferidos de la crítica y de los espectadores.
Toda la producción dramática de Tristan Bernard se desarrollan en un pequeño mundo donde los personajes, indolentes, ingenuos y vulgares, se salvan gracias al azar en situaciones ridículas rodeadas de ironía. Sin embargo, en el fondo de sus escritos subyace una concepción indulgente y compresiva del género humano. Quizás por eso lo entendían y querían. Entre las más aplaudidas en los escenarios destacaremos Les pieds nickelés, Le fardeau de la liberté, L’Anglais tel qu’on le parle, Triplepatte, Le poulailler, Le petit café, Le danseur inconnu, Le sexe fort, Le prince charmant y Embrassez-moi. Entre sus novelas, Mémoires d’un jeune homme rangé, Un mari pacifique, Amants e voleurs, Mathilde et ses mitaines, Féerie bourgeoise y Paris secret, son las mejores.
El mundo está lleno de gente interesante, de gente que aporta, que crea, que sabe… la gente que construye en sociedad, la gente que admiramos, en la que creemos, es ésta.
Abogado, doctorado en ciencias políticas y presidente número 28 de Estados Unidos, Woodrow Wilson nació en Staunton, Virginia, el 28 de diciembre de 1856. + ver