Houdini fue el ilusionista más sorprendente y certero que se recuerda, ideaba trucos imposibles que hacía ciertos a riesgo de su propia vida y, tras registrarlos para que no quedara duda de su autoría y librarse del mal hacer de los imitadores, los explicaba sin dejar duda alguna de la irrealidad de su magia; aborrecía a magos y espiritistas y a menudo los ridiculizaba e incluso desenmascaraba.
Nació en Budapest el 24 de marzo de 1874 como Erik Weisz, emigró a Estados Unidos junto a sus padres y hermanos siendo todavía niño y demostró desde pequeño una irremediable atracción hacia el mundo del espectáculo; se marchó a los 52 años a causa de una peritonitis dejando a su mujer un código secreto de diez palabras, si había un más allá y algún modo de comunicarse desde él, usaría ese código que sólo su mujer conocía para hacerse sentir.
Pero nunca nadie en los diez años siguientes a su muerte desveló el código. Se liberaba de cadenas y candados imposibles, de camisas de fuerza y hasta de cajas de acero tiradas al fondo del mar. Houdini era un ilusionista que sorprendía y rendía admiración a su inmensa capacidad de crear y recrear la magia, un tipo inolvidable que nos dejó, además de la ilusión de lo imposible, algunos pensamientos que merece la pena recordar.
El mundo está lleno de gente interesante, de gente que aporta, que crea, que sabe… la gente que construye en sociedad, la gente que admiramos, en la que creemos, es ésta.
Abogado, doctorado en ciencias políticas y presidente número 28 de Estados Unidos, Woodrow Wilson nació en Staunton, Virginia, el 28 de diciembre de 1856. + ver