La Tasquita se transforma en museo.

Abre sus puertas La Tasquita de Enfrente tras una profunda remodelación en la que el comedor tiene arte dentro y fuera del plato.

Cumplió medio sigla de vida, lo celebró con los suyos, los clientes que le acompañaron a un paso de Gran Vía durante buena parte de esos 50 años y cerró. Pero ya lo dijo Juanjo López, su chef y propietario, «para volver con fuerzas renovadas».

Lo que pocos podíamos pensar es que esa vuelta iba a ser tan espectacular y con tanto que decir. Este septiembre, la nueva La Tasquita de Enfrente ya es una realidad, y lo que hemos podido ver es un local que no pierde el carácter y la esencia intimista que ya gozaba, pero desde una perspectiva más abierta al minimalismo, al interiorismo que inunda de blanco y luminosidad un comedor en el que se suceden los cuadros llenos de historias y obras de arte.

Lo que se mantiene inalterable, y nadie le dejaría a López que lo cambiara, es la calidad de los productos de la carta. No es por algo que se convirtió en todo un templo de la gastronomía madrileña. De hecho, no va a haber una carta de otoño como tal. Además de los platos que se han convertido en clásicos, la idea de Juanjo López es que el mercado dicte a diario la oferta, por lo que prácticamente hasta el mismo día no se sabrá cuáles serán las sugerencias con las que seguro que nos deleitará la cocina.

No hay que olvidar la magnífica carta de champanes del restaurante, con referencias nacionales y extranjeras entre las que se encuentran Salon, Cristal Rose o Krug Clos d’Ambonnay, junto a una gran selección de pequeños productores. Ni los postres, de la mano de Abraham Maciñeiras y que seguirán tratando de sorprender y rematar una gran comida o cena.

Cambia la decoración, pero no el alma.

Localización

Más información La Tasquita de Enfrente



Saborear

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