De Madrid a Oriente con una copa de Monte Blanco.

El recién estrenado verdejo 2014 presenta junto al chef Óscar Horcajo un evocador maridaje.

Monte Blanco y Óscar Horcajo tienen mucho más en común que el simple gusto personal que les une. Los dos conectan  gracias a su juventud, a su ímpetu, carácter único y frescura. Prometen por separado y lo hacen más aún estando juntos. Es por ello que se han unido por primera vez en la creación de una serie de irresistibles tapas que aglutinan la esencia de ambos con motivo de la nueva añada del blanco.

Con ellas la chispeante y traviesa «fusión castiza» que promueve Horcajo, demostrando la versatilidad de un recetario que mezcla nuestra tradición y buen producto con la técnica y los aderezos orientales, se liga a los matices del Rueda más joven de Ramón Bilbao, el Monte Blanco 2014, y a su sencillez y adaptabilidad a cualquier ocasión. Estos son los cuatro sabrosos bocados que el chef ha ideado en su Oribu Gastrobar:

Complemento anisado: Los toques dulzones del vino, que recuerdan en efecto al anís, y su ligero espesor y profundidad fruto de un año seco y de temperaturas por encima de la media, encuentran su reflejo en unas sabrosas albóndigas de pollo de corral. El guiso de cacahuete, el coco y el kimchee que las acompaña realza las notas más azucaradas de la nueva añada y refuerza su untuosidad.

Acidez complementada: Lima, pomelo, ciruelas amarillas… Las pinceladas frutales se conjugan y resultan en un caldo rico en diversidad y ligeramente ácido. La ligazón es explosiva con un futo-maki de atún rojo, tomate liofilizado y piparras vascas.

Tradición japonesa renovada: Monte Blanco devuelve cada año a la actualidad todo el savoir faire de unas bodegas de referencia en Rioja, en este caso llevado a tierras de Castilla cargadas de historia. La de este vino es una de búsqueda de nuevos sabores en la que la creatividad y la innovación tienen un papel fundamental. Óscar Horcajo juega en la misma liga con genialidades como el yusén de salmón marinado en soja, sésamo y Ramón Bilbao.

Vinos y tapas: Informalidad, diversión, disfrute… A todo esto va unido el nombre de Oribu y el de Monte Blanco, sin corsés. Los dos son el punto perfecto para una tarde improvisada entre amigos, de esas que hacen olvidar que el tiempo pasa. Como homenaje a las barras más canallas y a la capacidad de adaptación de este vino a uno u otro entorno, Horcajo presenta un bocata de presa con mayonesa de hierbas anisadas y ají, un formato para comer con las manos y chuparse, literalmente, los dedos.

El maridaje entre Monte Blanco 2014 y Oribu podrá degustarse en el gastrobar durante los próximos meses, y son cuatro evocadores mordiscos que nos llevan de viaje de Madrid al lejano continente asiático con parada obligada en Rueda. Hagan sus maletas. La escapada merece la pena.

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