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Con duende en la Cava.

Casa Curro trae su inspiración andaluza al corazón de Madrid.

En Marbella, Casa Curro es una institución. Su buena fama se debe a cosas tan ricas como las gambas de Huelva, las chacinas ibéricas servidas en papel de estraza, los molletes artesanos de Antequera y los finos y manzanillas que tan bien sientan. En la madrileña Cava Baja, desde hace tan sólo unos meses, también se degusta su particular oferta. Y está contagiada de mucho duende.

Duende, magia y espíritu alegre son las notas que dominan el nuevo local. Por continente y por contenido, invita a dejarse ver por su barra a cualquier hora del día. Porque apetece un vino, un picoteo ligero o algo más serio. La materia prima lo dice todo: aceite de Jaén, tomate de huerta, atún de almadraba, ibéricos de Guijuelo (y 100% de bellota) y pan de horno de leña.

Apetece, sin duda, la carne mechada de Benaoján, el lomo de orza de Baeza, los mejillones de batea al vapor, las chacinas, las ensaladas de ventresca de atún de Barbate o de melva canutera al estilo gaditano, los chicharrones de Chiclana y, por supuesto, las gambas cocidas de Huelva, la especialidad de la casa.

¿Qué decir de los “curritos”? Esos molletes artesanos y tostados al momento entre los que sobresale el de pringá sevillana y que uno no puede dejar de desear.

Estéticamente, Casa Curro supone una actualización de la típica taberna andaluza, con azulejos de geometría arabesca en elegantes tonos rojos, grises y negros, banquetas de forja y lámparas leds inspiradas en el clásico farolillo de feria. Destacan los imponentes retratos de Cayetano Rivera, Morante de la Puebla y El Cigala, firmados por Anya Bartels.

Localización

C

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