Paul Erdos, el mago de Budapest. Biografía, citas, frases.

Nació en Budapest, Hungría el 26 de marzo de 1913.

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El matemático húngaro Paul Erdos fue un niño prodigio. Gran parte de su educación le fue proporcionada en casa por sus padres, que eran profesores de enseñanza secundaria. Muy joven obtuvo el grado de doctor en Matemática por la Universidad Pázmány Péter de Budapest y resolvió de una manera tan simple y elegante varios problemas complejos de teoría de números que Issai Schur, uno de los matemáticos más importantes de los años treinta, le puso el sobrenombre de Zauberer von Budapest, es decir, el mago de Budapest.

Después de doctorarse fue invitado por el matemático Louis J. Mordell a pasar dos años en Manchester, uno de los centros mas importantes en teoría de números en la década de los treinta. Al estallar la Segunda Guerra Mundial, en vez de volver a Budapest se marchó a Princeton, y aunque su estancia en Princeton únicamente duro un año, continuó en Estados Unidos varios años viviendo de préstamos y algún que otro trabajo docente eventual. Sin embargo, a la vista de su extraordinaria producción científica puede afirmarse que esta fue su época dorada: en 1950 había conseguido publicar 173 artículos, cantidad muy superior a la media publicada por la mayoría de los matemáticos durante toda su vida activa.

Acérrimo defensor de las demostraciones elementales –la más simple y elegante-, muchos de los problemas que Erdos consideró en la década de los años treinta gracias a su amplia visión y su profundo conocimiento cobraron gran relevancia posteriormente, en especial en lo relativo al área de la combinatoria que desempeñó un papel clave en la historia de la informática, campo en el que está considerado como un pionero. Pero además de por su innata habilidad matemática y su increíble actividad científica, Erdos será recordado por su carácter excéntrico y su estilo de académico errante, una cualidad que le hacía saltar por encima de la rigidez universitaria para ayudar y promocionar a estudiantes brillantes en muchos lugares del planeta. Para él, lo material no tenía importancia. Sus premios los donaba para ayudar a personas necesitadas o para solucionar problemas que él mismo proponía. Sus 1500 publicaciones, 485 coautores y 5.337 matemáticos con número de Erdos 2 -que han publicado con un coautor de Erdos- es la mejor forma de poder afirmar que su legado perdurará durante mucho tiempo.


Citas

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“Un matemático es una máquina para transformar café en teoremas.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“No tienes que creer en Dios, pero deberías creer en El Libro.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“Los problemas dignos de atacar, demuestran su valía luchando.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“Dios puede que no juegue a los dados con el universo, pero algo extraño está pasando con los números primos.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“Pasarán millones de años hasta que lleguemos a alguna comprensión, y aún entonces no será completo, porque nos enfrentamos al infinito.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
6 / 11
“Un socialista francés dijo que la propiedad privada es un robo y yo digo que la propiedad privada es un fastidio.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“Dios es el supremo fascista.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“Porqué son bellos los números? Es como preguntar por qué la Novena Sinfonía de Beethoven es hermosa, si uno no piensa que lo es, nadie se lo puede explicar.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“la matemática es la única actividad humana infinita. Es concebible que eventualmente la humanidad conozco toda la biología o la física. Pero seguramente la humanidad nunca podrá descubrir toda la matemática, porque los números mismos son infinitos. Ésta es la causa por qué la matemática es realmente mi único interés.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“La televisión es un invento ruso para destruir la educación americana.” Paul Erdos, el mago de Budapest.
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“Recuerdo claramente que acababa de llegar a Inglaterra para estudiar. Era la hora del té y habían servido pan. Me daba demasiada vergüenza admitir que nunca había untado un pan. Traté de hacerlo. No fue tan difícil.” Paul Erdos, el mago de Budapest.

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