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Doce películas musicales para 17 años del siglo XXI.

Una docena de películas musicales para cantar (y bailar) a lo que llevamos de siglo XXI

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El estreno, y sobre todo el éxito arrollador, de La Ciudad de las Estrellas (La la land), de Damien Chazelle, ha vuelto a traer a escena a las películas musicales, ese género que dominó las pantallas de los años 50 del siglo pasado y que, salvo contadas y honrosas (y también alguna magnífica) excepciones, nunca ha vuelto a tener la fuerza de aquellos tiempos. Y si bien esto es de alguna manera aplicable a los primeros años de este siglo, también lo es que hemos asistido a un resurgimiento del género del cante y del baile en la gran pantalla en esos tiernos años del XXI, antes todavía de su oficial mayoría de edad.

Todo comenzó en los últimos años del siglo en el que nacimos, ese que cada vez nos parece más lejano, por una parte procedente de los grandes musicales triunfadores en Broadway, como El Rey León, Cats, Los Miserables o El Fantasma de la Ópera, con intérpretes y situaciones apegadas a la calle, a la vida real y a intérpretes que difícilmente se podían asociar al género, como el Richard Gere de Chicago, la Meryl Streep de Mamma Mía o nuestro Alberto San Juan en El Otro Lado de la Cama. Se trata de llevar hasta sus última consecuencias, aquello que el inigualable Gene Kelly comenzó, al integrar en la acción y el ritmo narrativo de la historia la música y el baile.

De esta manera, estos 16 y un poco años del XXI nos ha dejado un buen puñado de títulos con los que cantar y bailar hasta que amanezca, hasta que anochezca, hasta que no podamos más, o simplemente hasta que estrenen la próxima película musical que podríamos poner en la continuación de esta humilde lista para los próximos 83 años de este siglo. Y nosotros que lo veamos.

<h2>Chicago, de Rob Marshall, 2002</h2> 1 / 12

Chicago, de Rob Marshall, 2002

Una delicia adaptada de manera excelete a la pantalla desde el musical de Broadway del mismo título. Espectacular, vibrante, divertida… Sabor añejo con planteamientos modernos. Media docena de Oscars, incluyendo mejor película, la avalan.

<h2>¡Mamma Mía!, de Phyllida Lloyd, 2008</h2> 2 / 12

¡Mamma Mía!, de Phyllida Lloyd, 2008

Otra adaptación de un exitoso musical de Broadway, en este caso a su vez recopilatorio de una de los grupos de música Pop más populares de los año 70, Abba. Vitalista, fresca y con una sorprendente Meryl Streep a la cabeza, hay que sumarla el indudable valor de que al final todos terminan tarareando las canciones por conocidas.

<h2>Amanece en Edimburgo, de Dexter Fletcher, 2013</h2> 3 / 12

Amanece en Edimburgo, de Dexter Fletcher, 2013

Si ¡Mamma Mía! es Abba y la presencia de Meryl Streep, Amanece en Edimburgo es The Proclaimers y la particular personalidad de la capital escocesa. Una de esas películas rebosantes de buen rollo de las que sales queriendo bailar en cada esquina.

<h2>La ciudad de las estrellas (La La Land), de Damien Chazelle, 2016</h2> 4 / 12

La ciudad de las estrellas (La La Land), de Damien Chazelle, 2016

Camino de convertirse en toda una película de leyenda, de momento ha conseguido dar otra vuelta de tuerca al género y consolidar a Chazelle como uno de los creadores más en forma de Hollywood, tras su más que sorprendente debut con Whiplash, por cierto, también repleta de buena música.

<h2>Moulin Rouge, de Baz Luhrmann, 2001</h2> 5 / 12

Moulin Rouge, de Baz Luhrmann, 2001

Barroca, excesiva, romántica. Todos los adjetivos le quedan bien a la magnífica fantasía provocada por Baz Luhrmann, un lujazo que se deja ver sin cansancio sea la primera vez o la decimoquinta. Sabor a cabaret, a París, a un beso…

<h2>Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet, de Tim Burton, 2007</h2> 6 / 12

Sweeney Todd: El barbero diabólico de la calle Fleet, de Tim Burton, 2007

El bueno de Tim Burton también sabe hacer musicales, claro que todos imaginábamos que un musical dirigido por Tim Burton no iba a ser ni mucho menos convencional. Sangre y asesinatos al estilo del californiano, más Johnny Depp y una espléndida Helena Bonham Carter. No es mala apuesta.

<h2>Frozen, de Chris Buck y Jennifer Lee, 2013</h2> 7 / 12

Frozen, de Chris Buck y Jennifer Lee, 2013

Si, esto no ha cambiado desde hace mucho, mucho tiempo. Y es que las películas de Disney tienen un componente musical tan elevado como el número de personajes secundarios y malvados entrañables que nos ha regalado. Oscar a la mejor película de animación y mejor canción original. Cuidado, que engancha.

<h2>Los Miserables, de Tom Hooper</h2> 8 / 12

Los Miserables, de Tom Hooper

No sólo es una excelente película musical que adapta el libreto de la exitosa obra de Broadway. Es que es la mejor mirada sobre la inmortal obra de Victor Hugo. Números esplendorosos para una historia inmortal.

<h2>Dreamgirls, de Bill Condon, 2006</h2> 9 / 12

Dreamgirls, de Bill Condon, 2006

Un musical tan lleno de oscura luminosidad como el color de la piel de sus protagonistas. Buena música y buenos intérpretes para un acertado y necesario repaso a la historia de la música negra norteamericana. Soul, jazz, blues… Para disfrutar a gusto.

<h2>Bailar en la oscuridad, de Lars Von Trier, 2000</h2> 10 / 12

Bailar en la oscuridad, de Lars Von Trier, 2000

Una película que debería ser de obligado visionado para comprender el término obra maestra, porque lo es desde el punto de vista formal y desde el disfrute, revolucionando y poniendo patas arriba todos los géneros que toca, desde el melodrama al musical. Imprescindible

<h2>Hedwig and the angry inch, de John Cameron Mitchell, 2001</h2> 11 / 12

Hedwig and the angry inch, de John Cameron Mitchell, 2001

El cine independiente norteamericano también tiene su representante entre las mejores películas musicales en lo que va de siglo. Y no es un representante cualquiera. Excelente música al servicio de una historia tan a contracorriente como vigente desde su estreno, A descubrir.

<h2>El otro lado de la cama, de Emilio Martínez-Lázaro, 2002</h2> 12 / 12

El otro lado de la cama, de Emilio Martínez-Lázaro, 2002

Un género tan escaso en nuestro país por fuerza tenía que aportar a la lista un musical apartado de las reglas clásicas, pero desenfadado y lleno de entretenimiento. Comedia de los 90 mezclada sin pudor alguna con lo mejor del cine musical, la diversión. El resultado es sorprendentemente fresco.

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